lunes, enero 23, 2012

Fecundidad

He comprado
o me han regalado
libretas hermosas
para llenar de poemas
cuyas hojas
siguen hoy
vírgenes, esperando
pasión, amor
y algún desengaño.
Mientras las miro
siento que les debo
al menos una explicación,
un verso, o algo.

Sin embargo,
tengo colmadas de historias
antiguas agendas,
escritos hasta los bordes
cuadernos viejos o servilletas
incluso, hojas amarillas
-que me recuerdan alguna canción-
arrancadas por la fuerza
de su lugar de origen.

Y las siento como mías,
quizá tanto como el chándal
de los domingos
o aquella camiseta
de playa ya añeja
que lleva media vida
conmigo.
Tal vez sean esas hojas
en las que no me da pena escribir
en las que me siento cómoda
para ser yo misma.