Las madres son nobles
hasta en sus lágrimas,
que normalmente,
abandonan su mirada
bien, por sus hijos
bien, por los seres,
no siempre merecedores,
a los que aman.
1 comentarios:
Anónimo
dijo...
Con la arena hicimos un castillo fue laboriosa la tarea Orgullosos desde arriba antes de irnos a casa soliamos mirarlo. A veces venían las olas y nos lo derrumbaban poco a poco. Una vez, inesperadamente, apareció alguien de repente Y nos lo destruyó con sus pies en un instante. Hoy no sé por qué al recordarlo... mis ojos llenos de lagrimas destruyeron una almena.
1 comentarios:
Con la arena hicimos un castillo
fue laboriosa la tarea
Orgullosos desde arriba
antes de irnos a casa
soliamos mirarlo.
A veces venían las olas
y nos lo derrumbaban poco a poco.
Una vez, inesperadamente,
apareció alguien de repente
Y nos lo destruyó con sus pies
en un instante.
Hoy no sé por qué
al recordarlo...
mis ojos llenos de lagrimas
destruyeron una almena.
Elena
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