miércoles, julio 27, 2016

L'Aquila

L'Aquila huele
a tierra
mojada
por el cielo,
por las lágrimas
por los que se fueron 
de los que quedaron.

Y la ciudad
de los 99
parece dormida
los domingos
cuando los obreros
que la recomponen
y restauran
desaparecen 
de sus calles.
Caminos rotos
que ya no llevan al hogar 
de nadie.

Y todavía
se ven las grietas
en las fachadas,
heridas
de un pueblo
que todavía llora
lágrimas
de tierra mojada.