Hoy me has despertado con una pregunta. Yo no he respondido, no lo sé. Puedo hacer miles de cábalas pensando qué paso. Lo cierto es que lo ignoro. Sin embargo al preguntarle a mi corazón lo que debo hacer, me dice que esto es lo correcto.
Alguien me dijo ayer que te amé hasta desaparecer yo y ser nosotros. Lo hice. Te quise tanto... Tanto que ninguna canción del mundo parece poder definirlo. El mundo se paró y dejo de girar para darnos una tregua y permitirnos huir a un pequeño paraíso de felicidad. Recuerdos maravillosos de una memoria benévola.
Un día el mundo volvió a rotar. Empezo a hacerlo despacito y no nos dimos cuenta de que se movía. Hoy miro al suelo bajo mis pies. Se desplaza a una velocidad de vértigo. Ignora nuestros planes de futuro. Deshace en lágrimas todo lo que soñamos.
Honestamente creo que me dí cuenta antes de que tu pudieses ser consciente. Fue como darme de bruces contra una pared de realidad. Intenté recoger con mis manos todo el estropicio. No tenía fuerzas para enfrentarme a la verdad y, no te lo dije con palabras. Mi tristeza ya no era un libro abierto en tu estantería y, no lo entendiste. De todas formas ya era demasiado tarde. No me veías y yo no podía alcanzarte. Me rendí.
Ha llegado un día en el que parece que no soy capaz de explicarte como funciona mi mundo y tu eres incapaz de atravesarme, transparente, con la mirada y descubrir que ocultan mis ojos. Sé que aquello fue lo que me enamoró. Ha desaparecido. Se ha llenado de millones de pequeñas rutinas y de cosas no dichas o no escuchadas.
Me empeño en decirte que todo esto no es malo. Son cosas normales. Todo pasará y el tiempo nos dejara las sonrisas que conseguimos extraer el uno del otro. Tu herida esta más abierta ahora, supurando, pero sanará. Ganaras confianza, ilusiones y algún que otro desengaño más. Nos encontraremos un día y me sonreirás como la primera vez. Tal vez no, porque en tus ojos leeré la melancolía de instantes pasados. A pesar de todo siempre llevarás contigo una parte de mi corazón, aunque ahora no sea la que tu anhelas poseer.
Mi herida esta más cerrada porque llevo más tiempo en el mundo consciente. Desperté en mi cumpleaños, en un entierro, con una frase. Nunca diré cual. He intentado olvidarla, porque me devastó. La pronunciaron tus labios. Me desgarró de arriba a abajo. Me hizo mirarte con otros ojos y ver que el suelo se movía a nuestros pies separandonos. Te volviste un desconocido ante mi. No eras aquel hombre fuerte que defendía aquello que amaba y detrás de eso vinieron miles de pequeños detalles. Cosas a las que no di importancia que ahora eran montañas en el camino que me llevaba hasta ti.
Sé que piensas que no es justo. Me amas. Funcionabamos. No sé a quien amabas, pero no era a mi. Yo ya no me veo reflejada en tus pupilas. No tengo claro si callé demasiado de mi por no molestar. No sé si te plantaste sordo ante lo que yo era o pedía. Supongo que un poco de los dos hubo. Me duele. Pero cada día hace menos daño.
Al fin esta es mi respuesta. Puedes no estar de acuerdo, pero es lo que hay en mi corazón.
jueves, julio 10, 2008
miércoles, julio 09, 2008
Príncipes y princesas.
Tengo un principe verde. No es azul, ni es el hombre de mi vida, pero eso no quita para que en mi mente siga siendo mi principe verde. Aclaración: Los amigos que me son muy queridos, son míos. Ellos pueden hacer su vida, y hacer lo que quieran que su vida es suya, pero al poseer un pedacito de mi corazón ya son míos.
Os preguntaréis por qué es el príncipe verde. Es la persona con la concepción más romántica de la vida que conozco. Por eso es un príncipe, como el de los cuentos que nos hacen soñar de niños. Parece vivir en un plano diferente al resto de los mortales.
Una vez explicada su ascendencia monárquica, es hora de daros a conocer el origen del color que le ha sido asignado. Si tuviese que definirlo os diría que es más raro que un gato verde. De ahí viene el matiz.
Compartimos una amistad extraña y maravillosa. El nunca juzga mis acciones. Es de las pocas personas que no me recuerda constantemente que soy una personita no fácil. Siempre tiene esa ensoñación en los ojos y en sus palabras. Cree en un mundo mejor y se niega a darse méritos por los pequeños actos que lo hacen conseguirlo. Llena el mail de sus amigos con extrañas proclamas con las que no siempre estoy de acuerdo, pero es fiel a sus principios.
Os preguntaréis por qué es el príncipe verde. Es la persona con la concepción más romántica de la vida que conozco. Por eso es un príncipe, como el de los cuentos que nos hacen soñar de niños. Parece vivir en un plano diferente al resto de los mortales.
Una vez explicada su ascendencia monárquica, es hora de daros a conocer el origen del color que le ha sido asignado. Si tuviese que definirlo os diría que es más raro que un gato verde. De ahí viene el matiz.
Compartimos una amistad extraña y maravillosa. El nunca juzga mis acciones. Es de las pocas personas que no me recuerda constantemente que soy una personita no fácil. Siempre tiene esa ensoñación en los ojos y en sus palabras. Cree en un mundo mejor y se niega a darse méritos por los pequeños actos que lo hacen conseguirlo. Llena el mail de sus amigos con extrañas proclamas con las que no siempre estoy de acuerdo, pero es fiel a sus principios.
Para Pepe.
Humanidad.
Colonizas mi mente mientras te ves invadido,
los sentimientos de tu pueblo reposan escondidos,
ya no eres uno, eres catorce, todos ellos acogidos,
necesarios peones en lo que has conseguido.
Y noto que al volverme parte de tí, te hago mío,
tú me haces tuyo y te adaptas complacido,
me cedes terrenos sin darte cuenta, yo sonrío,
¿Quién detenta el poder? el soberano o el sumiso.
Tu me necesitas, yo sin ti antes he vivido,
pero a menudo esta máxima relegas al olvido,
Reyes, visionarios e Imperios han caido,
También caerás tu, mientras yo aquí sigo.
Nuevos falsos dioses vendrán cuando te hayas ido,
ocuparan el lugar que con guerras has defendido,
protegeran mi mundo mientras observas distraido.
No menosprecies nunca el valor de un amigo.
los sentimientos de tu pueblo reposan escondidos,
ya no eres uno, eres catorce, todos ellos acogidos,
necesarios peones en lo que has conseguido.
Y noto que al volverme parte de tí, te hago mío,
tú me haces tuyo y te adaptas complacido,
me cedes terrenos sin darte cuenta, yo sonrío,
¿Quién detenta el poder? el soberano o el sumiso.
Tu me necesitas, yo sin ti antes he vivido,
pero a menudo esta máxima relegas al olvido,
Reyes, visionarios e Imperios han caido,
También caerás tu, mientras yo aquí sigo.
Nuevos falsos dioses vendrán cuando te hayas ido,
ocuparan el lugar que con guerras has defendido,
protegeran mi mundo mientras observas distraido.
No menosprecies nunca el valor de un amigo.
lunes, junio 23, 2008
Planta...
Soy la planta que se marchita en el alfeizar de tu ventana. Esa que no riegas. De la que sólo te acuerdas antes de que muera. Ya no florezco, pero no estoy marchita. Sobrevivo gracias al cálido otoño que asola Madrid. Me riegan las nubes que descargan al menos una vez a la semana y el sol me saluda casi todas las mañanas.
No muero. Simplemente vivo sin tus cuidados. Independiente. Colgada de aquel hueco en la pared que tu llamas ventana. Creía que mi función sería alegrar tu vida. Parece ser que no. Hace tiempo que tu te olvidaste de mi. De vez en cuando miras a través de los cristales y piensas en regarme, en contarme tus penas de amores. Me dedicas diez segundos de tu tiempo y vuelvo al limbo. A ese lugar extraño en el que almacenas tus recuerdos.
Un día fui una planta hermosa, señorial y frondosa. Ahora sólo soy una sombra de mi misma. La pena se dibuja en las venas de mis hojas. Como arrugas tristes en la cara de una abuelita. Me tengo que decir que soy joven. Pero a veces es demasiado duro pensar. Porque viene a mi mente tu imagen, regándome, trasplantándome o diciéndome que me vas a llevar lejos de este Madrid lleno de polución y humo. A una terraza donde otras plantas me acogerán. Deseos y añoranzas de algo que nunca llega.
Le tengo miedo al invierno, a la primavera que lo sigue y al verano intenso. ¿Qué será entonces de mi?
No muero. Simplemente vivo sin tus cuidados. Independiente. Colgada de aquel hueco en la pared que tu llamas ventana. Creía que mi función sería alegrar tu vida. Parece ser que no. Hace tiempo que tu te olvidaste de mi. De vez en cuando miras a través de los cristales y piensas en regarme, en contarme tus penas de amores. Me dedicas diez segundos de tu tiempo y vuelvo al limbo. A ese lugar extraño en el que almacenas tus recuerdos.
Un día fui una planta hermosa, señorial y frondosa. Ahora sólo soy una sombra de mi misma. La pena se dibuja en las venas de mis hojas. Como arrugas tristes en la cara de una abuelita. Me tengo que decir que soy joven. Pero a veces es demasiado duro pensar. Porque viene a mi mente tu imagen, regándome, trasplantándome o diciéndome que me vas a llevar lejos de este Madrid lleno de polución y humo. A una terraza donde otras plantas me acogerán. Deseos y añoranzas de algo que nunca llega.
Le tengo miedo al invierno, a la primavera que lo sigue y al verano intenso. ¿Qué será entonces de mi?
miércoles, junio 18, 2008
Voyeur.
Debo de reconocer que no sé como se escribe. Voyeur, voajeur, voayeur o boayeur... Mirón al fin y al cabo. Pero en la wikipedia pone que es Voyeur o voyeurismo y a mi me parece bien. La definición que nos ofrece este templo de sabiduría implica el sexo. Me gustaría coger la acepción en su sentido más extenso, como aquel que mira, disfruta al observar, y no participa.
Yo venía a decir que soy voyeur. Sí, pertenezco a ese extraño grupo de personas que entran en los blogs de los demás y pero no dejan huellas visibles de haber estado allí. De hecho no me nace. Simplemente entran, leen y se van. Como entiendo que nos gusta entrar y cotillear sin ser descubiertos, me parece casi normal que en un blog tan raro e intimista como el mío casi nadie tenga ganas de dejar un comentario. A menudo imagino que la gente piensa: si se lo dice todo ella. Tampoco creo que haya mucha gente que me lea, mi madre, mi hermano y algún par de anónimos, que se perdieron un día. No tengo recuento de visitas. Sé que existen los que lo hacen pero creo que me obsesionaría demasiado. Además pienso que quien quiera leerlo lo leerá.
A veces en los blogs de amigos entro y dejo algún mensaje, pero persigue más apoyarlo y que sepa que le tengo en alta estima que un intento de conversación.
Sé que a los bloggers nos gusta recibir una respuesta, un feedback. Nos hace sentir especiales y ensalza nuestra autoestima. Porque significa que has llegado a alguien. Una persona más en este solitario universo ha entrado en tu alma y entiende parte de lo que dices. Es hermoso conectar, como decían en esa película maravillosa llamada Powder.
Pero lejos de eso, yo entiendo que viajar por internet es algo que habitualmente se hace en soledad, como autocomplacencia, y no hay cosa más hermosa que dedicarse esos minutos a uno mismo. Sin nadie del exterior al que tener que darle cuentas. Solo uno mismo y las palabras, como la lectura... No os parece bello...
Yo personalmente seguiré con mi voyerismo. Que al menos a mi me satisface más. Me hace feliz, y en el fondo, para mi, eso es lo que importa.
Yo venía a decir que soy voyeur. Sí, pertenezco a ese extraño grupo de personas que entran en los blogs de los demás y pero no dejan huellas visibles de haber estado allí. De hecho no me nace. Simplemente entran, leen y se van. Como entiendo que nos gusta entrar y cotillear sin ser descubiertos, me parece casi normal que en un blog tan raro e intimista como el mío casi nadie tenga ganas de dejar un comentario. A menudo imagino que la gente piensa: si se lo dice todo ella. Tampoco creo que haya mucha gente que me lea, mi madre, mi hermano y algún par de anónimos, que se perdieron un día. No tengo recuento de visitas. Sé que existen los que lo hacen pero creo que me obsesionaría demasiado. Además pienso que quien quiera leerlo lo leerá.
A veces en los blogs de amigos entro y dejo algún mensaje, pero persigue más apoyarlo y que sepa que le tengo en alta estima que un intento de conversación.
Sé que a los bloggers nos gusta recibir una respuesta, un feedback. Nos hace sentir especiales y ensalza nuestra autoestima. Porque significa que has llegado a alguien. Una persona más en este solitario universo ha entrado en tu alma y entiende parte de lo que dices. Es hermoso conectar, como decían en esa película maravillosa llamada Powder.
Pero lejos de eso, yo entiendo que viajar por internet es algo que habitualmente se hace en soledad, como autocomplacencia, y no hay cosa más hermosa que dedicarse esos minutos a uno mismo. Sin nadie del exterior al que tener que darle cuentas. Solo uno mismo y las palabras, como la lectura... No os parece bello...
Yo personalmente seguiré con mi voyerismo. Que al menos a mi me satisface más. Me hace feliz, y en el fondo, para mi, eso es lo que importa.
viernes, junio 13, 2008
Y tu de quién eres?
Casi todo el mundo prefiere los refrescos de naranja. Pero en mi caso me parecen ligéramente empalagosos. Me gusta el tacto aspero y ácido de los de limón.
La cosa es que no suelo encontrar el Radical (de limón) más que en las estaciones de servicio. Este es mi refresco favorito. Así que muero en Kas limón o en Schweppes porque detesto la fanta de limón. Es como si hubiesen querido hacer la de naranja en limón. Ha perdido su esencia. Tampoco me convence el Limon&Nada, sólo sirve para hacer mojitos y granizados.
El caso es que hoy comprando, me llamó la atención en el super al lado de casa el Trina de limón. Nunca lo había visto. Lo he probado y ahora tengo un nuevo número dos en el ranking. Y además a dos minutos de casa. Creo que voy a comprar provisiones.
Por cierto página de Trina recomendada para una visita es bonica de ver. No es muy manejable pero bonica es :P
La cosa es que no suelo encontrar el Radical (de limón) más que en las estaciones de servicio. Este es mi refresco favorito. Así que muero en Kas limón o en Schweppes porque detesto la fanta de limón. Es como si hubiesen querido hacer la de naranja en limón. Ha perdido su esencia. Tampoco me convence el Limon&Nada, sólo sirve para hacer mojitos y granizados.
El caso es que hoy comprando, me llamó la atención en el super al lado de casa el Trina de limón. Nunca lo había visto. Lo he probado y ahora tengo un nuevo número dos en el ranking. Y además a dos minutos de casa. Creo que voy a comprar provisiones.
Por cierto página de Trina recomendada para una visita es bonica de ver. No es muy manejable pero bonica es :P
Aves.
Las aves nocturnas adornan mi día. Acompañan mis sueños impertérritas. Como el cuervo, recorro vagabunda los espacios vacíos entre las letras, entre tus silencios. Las ojeras se dibujan en mi cara, antes de que anochezca. Pero ahí, os veo, observando mi descanso entre fúnebres flores blancas. Deshechas en graznidos mudos para no perturbar mi tranquilidad. Mirándome, resueltas a guardarme de lo ajeno.
En una jaula, pero esta vez el ave fuera, el ser humano dentro. Me cuidais con cariño y esmero. Miráis como gateo. Analizais como van mis manos y mis pies creciendo. Mientras me hago fuerte, mayor y os entiendo. Miro y pregunto. Pero no existe viento que os haga llegar mis palabras. Veis mi cara, inmersa en un mar de lágrimas. Chillo y pateleo y me rebelo. Al observaros emprendiendo el vuelo.
No podéis abandonarme en este vacío con barrotes como compañeros. No me dí cuenta que os amaba, mis blancas lechuzas. Amantes mías en esta aburrida prisión de silencio. ¿A quién miraré yo ahora en busca de consuelo? ¿Quién me asegurará de aquello que me da miedo?
Me haré mayor y aprenderé a vivir con mis zapatos. Entre mis palabras, encontraré aquellas que me reconforten cuando me aterre el cielo. Rugiré ante las montañas para que se aparten cuando yo quiero.
Y un día os encontraré. Habré logrado salir de esta carcel que hacía de mi cuna un lugar seguro, hermoso y sereno. Orgullosas, mis pequeñas aves, mirarán como dio sus frutos asistir en mis desvelos. Habrá merecido la pena todo. Recordaréis aquella vez que extendísteis una manta sobre mi alma rota, por luchas que rompen el acero. Y sereis felices al verme sonreir de nuevo.
En una jaula, pero esta vez el ave fuera, el ser humano dentro. Me cuidais con cariño y esmero. Miráis como gateo. Analizais como van mis manos y mis pies creciendo. Mientras me hago fuerte, mayor y os entiendo. Miro y pregunto. Pero no existe viento que os haga llegar mis palabras. Veis mi cara, inmersa en un mar de lágrimas. Chillo y pateleo y me rebelo. Al observaros emprendiendo el vuelo.
No podéis abandonarme en este vacío con barrotes como compañeros. No me dí cuenta que os amaba, mis blancas lechuzas. Amantes mías en esta aburrida prisión de silencio. ¿A quién miraré yo ahora en busca de consuelo? ¿Quién me asegurará de aquello que me da miedo?
Me haré mayor y aprenderé a vivir con mis zapatos. Entre mis palabras, encontraré aquellas que me reconforten cuando me aterre el cielo. Rugiré ante las montañas para que se aparten cuando yo quiero.
Y un día os encontraré. Habré logrado salir de esta carcel que hacía de mi cuna un lugar seguro, hermoso y sereno. Orgullosas, mis pequeñas aves, mirarán como dio sus frutos asistir en mis desvelos. Habrá merecido la pena todo. Recordaréis aquella vez que extendísteis una manta sobre mi alma rota, por luchas que rompen el acero. Y sereis felices al verme sonreir de nuevo.
jueves, junio 12, 2008
Deseo.
No te conozco y oigo tu voz en el silencio. Me empañan la visión tus lágrimas cuando estas triste. Tu cara se desdibuja entre sábanas de algodón etereo. Tus latidos, incondicional tambor que agita mis noches. El rugir de tu estómago alimenta mis desvelos.
Siento dedos sobre mi espalda, gélidos. Me giro. No hay nadie. Vacío y ausencia. Un susurro cálido se cuela entre mi pelo. Me acuna, para soñar contigo.
Siento dedos sobre mi espalda, gélidos. Me giro. No hay nadie. Vacío y ausencia. Un susurro cálido se cuela entre mi pelo. Me acuna, para soñar contigo.
miércoles, junio 11, 2008
Guerra II.
Mientras hablo contigo sin voz,
en este oasis de silencio,
paz, tranquilidad, sosiego.
Imagino del recolector la hoz,
segando las vidas que sentencio,
por inactividad, olvido y miedo.
en este oasis de silencio,
paz, tranquilidad, sosiego.
Imagino del recolector la hoz,
segando las vidas que sentencio,
por inactividad, olvido y miedo.
lunes, junio 09, 2008
Es Junio.
Alguien debería de decirle al tiempo que es Junio. Técnicamente es primavera pero para nosotros siempre ha sido el inicio del verano. Soy consciente de que los pantanos necesitan agua para todos. No estoy diciendo que no llueva, realmente eso me da igual, pero que haga sol y calor, por favor.
Cuando yo era pequeña recuerdo que cuando salíamos del colegio en Junio (sólo íbamos por la mañana) nos poníamos el bañador y a la piscina. De adolescentes quedábamos (yo no, pero otros sí) para ir a la playa tras las clases. No digo que haga falta eso, pero es que estoy un poquito cansada de pasar frío. Quiero que llegue ya el verano.
No soy alguien a quien le guste el frío. Además a Zon7 no le gusta poner la calefacción si no hace frío para el o me dice que la apague tras diez minutos. Yo necesito más calor. Decir que soy friolera es poco. Una de mis situaciones favoritas es esa en la que en invierno estas tras un cristal mientras el sol del mediodía entra y te hace cosquillas en la piel.
Cuando trabajaba en el ciber en verano, la gente me decía "¿no notas que hace calor?" para que pusiese el aire acondicionado. Lo cierto es que no me doy cuenta hasta que me paro a pensarlo. Con el frío no me pasa. Noto que me hielo a la mínima de cambio pero cuando me aso, si es progresivo, no me entero hasta que alguien lo menciona.
Por favor señor tiempo, que estamos ya a 9 de Junio. ¿Cuánto va a tardar en venir el buen tiempo este año?
Cuando yo era pequeña recuerdo que cuando salíamos del colegio en Junio (sólo íbamos por la mañana) nos poníamos el bañador y a la piscina. De adolescentes quedábamos (yo no, pero otros sí) para ir a la playa tras las clases. No digo que haga falta eso, pero es que estoy un poquito cansada de pasar frío. Quiero que llegue ya el verano.
No soy alguien a quien le guste el frío. Además a Zon7 no le gusta poner la calefacción si no hace frío para el o me dice que la apague tras diez minutos. Yo necesito más calor. Decir que soy friolera es poco. Una de mis situaciones favoritas es esa en la que en invierno estas tras un cristal mientras el sol del mediodía entra y te hace cosquillas en la piel.
Cuando trabajaba en el ciber en verano, la gente me decía "¿no notas que hace calor?" para que pusiese el aire acondicionado. Lo cierto es que no me doy cuenta hasta que me paro a pensarlo. Con el frío no me pasa. Noto que me hielo a la mínima de cambio pero cuando me aso, si es progresivo, no me entero hasta que alguien lo menciona.
Por favor señor tiempo, que estamos ya a 9 de Junio. ¿Cuánto va a tardar en venir el buen tiempo este año?
jueves, junio 05, 2008
Etiquetas.
La gente le tiene miedo a las etiquetas. Parece ser que asociarte con ciertos comportamientos o con determinadas realidades esta muy mal visto. Hay que conocerse para poder hacerlo de una manera más o menos aceptable. Pero si yo digo que soy friki o dulce o pija o un desastre no estoy diciendo nada que todo aquel que me conoce moderadamente no afirmase sobre mi.
¿Entonces está bien que otro utilice estos y otros adjetivos para definirme, pero no que los use yo?
Ayer la profesora de mi nuevo curso de inglés (que no me convence mucho). Me dijo que me había etiquetado entera. No, a ver, tu me pediste que me presentara y me definiese. Eso hice.
Yo no soy indefinible, más bien al contrario. El primer día que me conoces, soy demasiado intensa. Yo diría que soy como un pavo real que intenta sacar todas sus plumas para dejar a todo el mundo admirado. Aunque mi psicologa decía que daba una imagen peor la primera vez a la que proyecto después. No a ver, soy sincera y conozco mis defectos. Ya me han dicho demasiadas veces que las limitaciones me las pongo yo porque quiero y no quiero entrar en debates filosóficos en este sentido (pero por favor soy nula para programar, y eso no tiene nada que ver con que yo lo haya decidido).
Entonces en la primera impresión nunca te haces una imagen de mi. Yo intento ayudar diciendote cómo soy y quién soy. Probablemente necesites verme más veces. Pero dicen que la primera es la que cuenta. Pues yo me defino. Me conozco, me psicoanalizo por lo tanto puedo definirme. Como puedo definir lo que es una mesa o una zapatilla. ¿Por qué está bien definir esos conceptos y delimitarlos, y no está bien hacerlo con nosotros mismos? Yo no soy tu. Yo no soy triste, ni normal, no soy familiar, ni paciente. No diré que soy esas cosas. Pero soy gruñona, y cariñosa, y soy inteligente, y a veces graciosa, y soy un culo inquieto, y parezco tranquila...
¿Qué tienen de malo las etiquetas si tu eres así o has escogido serlo? Cada día entiendo menos el mundo en el que vivimos en el que esta bien conocer otras cosas pero es una lacra conocerse a si mismo. Mi trabajo me define, pero que sea friki es ponerme una etiqueta. Para mi es lo mismo que decir que soy ingeniero en informática (no es mi caso), que decir que soy geek. Entiendo que no todos los que son una cosa son la otra, pero hay un alto porcentaje. Decir lo primero esta bien, lo segundo no. ¿Por qué?
Connotaciones. Pues cambia el mundo usando las palabras con connotaciones que no te gustan en contextos en los que sean seguras y felices. Tanto que hablan de los jóvenes dormidos. No disculpe es que hay tantos movimientos que cada uno cambia el mundo a su manera y no todos en el mismo sentido, porque tenemos más información.
¿Entonces está bien que otro utilice estos y otros adjetivos para definirme, pero no que los use yo?
Ayer la profesora de mi nuevo curso de inglés (que no me convence mucho). Me dijo que me había etiquetado entera. No, a ver, tu me pediste que me presentara y me definiese. Eso hice.
Yo no soy indefinible, más bien al contrario. El primer día que me conoces, soy demasiado intensa. Yo diría que soy como un pavo real que intenta sacar todas sus plumas para dejar a todo el mundo admirado. Aunque mi psicologa decía que daba una imagen peor la primera vez a la que proyecto después. No a ver, soy sincera y conozco mis defectos. Ya me han dicho demasiadas veces que las limitaciones me las pongo yo porque quiero y no quiero entrar en debates filosóficos en este sentido (pero por favor soy nula para programar, y eso no tiene nada que ver con que yo lo haya decidido).
Entonces en la primera impresión nunca te haces una imagen de mi. Yo intento ayudar diciendote cómo soy y quién soy. Probablemente necesites verme más veces. Pero dicen que la primera es la que cuenta. Pues yo me defino. Me conozco, me psicoanalizo por lo tanto puedo definirme. Como puedo definir lo que es una mesa o una zapatilla. ¿Por qué está bien definir esos conceptos y delimitarlos, y no está bien hacerlo con nosotros mismos? Yo no soy tu. Yo no soy triste, ni normal, no soy familiar, ni paciente. No diré que soy esas cosas. Pero soy gruñona, y cariñosa, y soy inteligente, y a veces graciosa, y soy un culo inquieto, y parezco tranquila...
¿Qué tienen de malo las etiquetas si tu eres así o has escogido serlo? Cada día entiendo menos el mundo en el que vivimos en el que esta bien conocer otras cosas pero es una lacra conocerse a si mismo. Mi trabajo me define, pero que sea friki es ponerme una etiqueta. Para mi es lo mismo que decir que soy ingeniero en informática (no es mi caso), que decir que soy geek. Entiendo que no todos los que son una cosa son la otra, pero hay un alto porcentaje. Decir lo primero esta bien, lo segundo no. ¿Por qué?
Connotaciones. Pues cambia el mundo usando las palabras con connotaciones que no te gustan en contextos en los que sean seguras y felices. Tanto que hablan de los jóvenes dormidos. No disculpe es que hay tantos movimientos que cada uno cambia el mundo a su manera y no todos en el mismo sentido, porque tenemos más información.
Trasteando.
No, no os habéis equivocado, este es el blog de mnznt. Bueno, ayer estuve trasteando y he cambiado un poco la imagen de mi blog. Realmente estoy haciendo limpieza y reorganizando un poco mi vida, que la verdad es que le hacía falta.
He tenido muchas responsabilidades durante mucho tiempo. Después me pille una especie de año sabático, pero seguía teniendo mi vida bastante organizada. Pero parece que son hasta cierto punto imposiciones de fuera hacia dentro.
Desde que me he venido a Madrid he estado agobiada con diferentes cosas y ahora, por fin, parece que todo se calma y puedo ser yo misma. Esto no le hace gracia a todo el mundo por igual. Los cambios son duros y más si son de adentro hacia afuera. Me he olvidado mucho de cómo era yo. Así que en la actualidad mi frase favorita parece que es "es que yo era así". Por ejemplo, dejé de leer, pero es que no tenía tiempo, y retomarlo no es fácil. Desde que he llegado a Madrid, gracias al metro, lo he retomado y estoy bastante contenta. Sé que siempre pongo el mismo ejemplo, es el más fácil.
Así que aquí os dejo mi web en rosita :P Que como que me pega más.
He tenido muchas responsabilidades durante mucho tiempo. Después me pille una especie de año sabático, pero seguía teniendo mi vida bastante organizada. Pero parece que son hasta cierto punto imposiciones de fuera hacia dentro.
Desde que me he venido a Madrid he estado agobiada con diferentes cosas y ahora, por fin, parece que todo se calma y puedo ser yo misma. Esto no le hace gracia a todo el mundo por igual. Los cambios son duros y más si son de adentro hacia afuera. Me he olvidado mucho de cómo era yo. Así que en la actualidad mi frase favorita parece que es "es que yo era así". Por ejemplo, dejé de leer, pero es que no tenía tiempo, y retomarlo no es fácil. Desde que he llegado a Madrid, gracias al metro, lo he retomado y estoy bastante contenta. Sé que siempre pongo el mismo ejemplo, es el más fácil.
Así que aquí os dejo mi web en rosita :P Que como que me pega más.
viernes, mayo 30, 2008
Blog en canarias
Pues va a ser que no. De todas formas estoy muy contenta. GRACIAS A TODOS. No he llegado a los 4000 votos de algunos, pero me he quedado con 125, que no está nada mal :) Si a esto le añadimos que el mio ha sido el tercer blog más comentado, empatando con otro, 9. De todas formas retomaré mi blog de cine en breve. 4 post al mes :P
Según los resultados se han votado o bien aquellos que tenían que ver con la juventud o las ideas más originales. Hay cosas de lo más curiosas. Aquí tenéis el resultado por si queréis mirarlo:
http://canarias7.es/articulo.cfm?id=98143
El mio no se acercaba mucho a estos criterios pero tengo un montón de gente que me apoya y a todos quiero daros las gracias, porque sois lo mejor que tengo.
Patunetes :P
Según los resultados se han votado o bien aquellos que tenían que ver con la juventud o las ideas más originales. Hay cosas de lo más curiosas. Aquí tenéis el resultado por si queréis mirarlo:
http://canarias7.es/articulo.cfm?id=98143
El mio no se acercaba mucho a estos criterios pero tengo un montón de gente que me apoya y a todos quiero daros las gracias, porque sois lo mejor que tengo.
Patunetes :P
jueves, mayo 29, 2008
La fantástica.
Me estoy leyendo un libro que me parece sumamente interesante. Se llama Gramática de la Fantasía de gianni Radari. Sobretodo sirve para aquellos que tienen la suerte de poder pasar tiempo con niños, aunque la fantasía no es sólo cosa de niños.
Vendrían a ser desvaríos o técnicas, apoyados en psicología y pedagogía, para crear historias.
El caso es que una de las técnicas es coger dos palabras que en principio no tienen nada que ver y crear una historia a partir de ellas. Hay más técnicas, pero esta mañana en el metro la historia que acompaña a esta me ha hecho sonreir.
Las palabras son luz y zapatos. Cuenta que a un niño en unas conferencias se le ocurrió esta historia:
Había una vez un chaval que se ponía siempre los zapatos de su papá: Una noche como estaba harto de que le usase los zapatos, el padre los deja conectados con la luz; a medianoche el niño cae, y entonces el padre dice: - ¿Quién anda ahí?¿Un ladrón?
Va a ver y el chaval estaba en el suelo. Había quedado encendido. Entonces el padre intentó girarle la cabeza pero no se apagó; intentó tirarle de las orejas pero no se apagaba; intentó achatarle la nariz pero no se apagaba; intentó tirarle del pelo pero no se apagaba; intentó apretarle el ombligo pero no se apagaba; intentó quitarle los zapatos y al fin pudo lograrlo: se apagó.
Me ha parecido curioso. Después el autor hace un pequeño psicoanálisis. Pero me ha hecho gracia y me ha resultado sorprendente la imaginación de los niños.
Yo recuerdo que siempre inventaba historias o juegos para mis amigos y para los niños más pequeños. También cantaba interminables canciones a las que la letra se la ponía yo. A veces lo echo de menos, tener tanta imaginación y que no se bloqueara nunca.
Vendrían a ser desvaríos o técnicas, apoyados en psicología y pedagogía, para crear historias.
El caso es que una de las técnicas es coger dos palabras que en principio no tienen nada que ver y crear una historia a partir de ellas. Hay más técnicas, pero esta mañana en el metro la historia que acompaña a esta me ha hecho sonreir.
Las palabras son luz y zapatos. Cuenta que a un niño en unas conferencias se le ocurrió esta historia:
Había una vez un chaval que se ponía siempre los zapatos de su papá: Una noche como estaba harto de que le usase los zapatos, el padre los deja conectados con la luz; a medianoche el niño cae, y entonces el padre dice: - ¿Quién anda ahí?¿Un ladrón?
Va a ver y el chaval estaba en el suelo. Había quedado encendido. Entonces el padre intentó girarle la cabeza pero no se apagó; intentó tirarle de las orejas pero no se apagaba; intentó achatarle la nariz pero no se apagaba; intentó tirarle del pelo pero no se apagaba; intentó apretarle el ombligo pero no se apagaba; intentó quitarle los zapatos y al fin pudo lograrlo: se apagó.
Me ha parecido curioso. Después el autor hace un pequeño psicoanálisis. Pero me ha hecho gracia y me ha resultado sorprendente la imaginación de los niños.
Yo recuerdo que siempre inventaba historias o juegos para mis amigos y para los niños más pequeños. También cantaba interminables canciones a las que la letra se la ponía yo. A veces lo echo de menos, tener tanta imaginación y que no se bloqueara nunca.
lunes, mayo 26, 2008
Dolor.
A veces uno se muere por dentro.
Las lágrimas inundan su pecho.
La tristeza se desliza por sus ojos.
En ocasiones el amor duele
tanto
que se convierte en odio, en rabia, en miedo.
En la vida, hay cosas que vives dos veces,
y duelen igual o más cuándo se repiten.
No importa el ángulo desde el que se mire.
Hiere.
Ahora siento esa opresión, ese mar salado que no se detiene.
En este instante es la tormenta a la que sucederá la calma.
Mis dientes rechinan, me siento impotente,
vacía y llena al mismo tiempo,
sola estoy mientras se marchita lo nuestro.
Las lágrimas inundan su pecho.
La tristeza se desliza por sus ojos.
En ocasiones el amor duele
tanto
que se convierte en odio, en rabia, en miedo.
En la vida, hay cosas que vives dos veces,
y duelen igual o más cuándo se repiten.
No importa el ángulo desde el que se mire.
Hiere.
Ahora siento esa opresión, ese mar salado que no se detiene.
En este instante es la tormenta a la que sucederá la calma.
Mis dientes rechinan, me siento impotente,
vacía y llena al mismo tiempo,
sola estoy mientras se marchita lo nuestro.
lunes, mayo 19, 2008
Erré el cuento.
Lo primero en lo que me fijé fueron sus zapatillas. Parecía que las hubiese sacado de algún cuento. Ahora que lo pienso toda ella parecía haber salido de una versión alternativa de El mago de Oz. Sus zapatillas brillantes y esa inocencia que desprendía. Todavía no sé que me hizo reparar en ella al principio. Realmente lo único que llamaba la atención era su calzado, brillante, como esperando a chocarse entre ellas y que sonase en el viento: - En ningún lugar como en casa.- No eran rojas, más bien de un verde esmeralda. Pero la inocencia que la acompañaba hacía pensar en Dorothy. Desde ese momento para mi fue ese su nombre.
Unos minutos después subía al escenario. Se plantaba delante de todo aquel público sediento de entretenimiento. De repente una voz casi infantil, tímida, probó el micrófono. Diez segundos después el aire se llenaba de un sonido fuerte y toda ella había cambiado. Ya no era la joven que pocos minutos antes chocaba sus zapatillas para volver al hogar. La inocencia y el miedo habían desaparecido. Ahora era una mujer que embelesaba llenando el ambiente con la armonía de aquella voz blanca, casi pueril. Era como si Audrey se hubiese transformado en Katherine pero manteniendo la elegancia Hepburn. Era Ava en color. Mi Dorothy.
No podía apartar mis ojos de ella. Incluso entre la multitud, después del concierto, tras los aplausos, al pasar de los fans. Ella se dio cuenta y de vez en cuando su mirada se chocaba con la mía. Ni siquiera en esos momentos, yo que soy tan tímido conseguí desviar la mirada. Era como un imán para mi. Al final, cuando ya el bar se quedaba vacío y mi copa era más agua que gintónic, se acercó a mi.
- Hola, soy…
- No lo digas, eres Dorothy.- Corté yo antes de que me hiciese despertar de mi sueño.
- ¿Perdón?- Pasaron unos segundos de incredulidad.- Creo que me has confundido con alguien. ¿Por eso llevas toda la noche mirándome? - Dijo ella con un ligero toque de ironía en su voz angelical.
- No, eres tú. Sé que no te conocía. Pero eres Dorothy, si quieres te acompaño a tu casa. – Sonrió entre el miedo y la incredulidad.
- Creo que has bebido demasiado. ¿Y si mis amigos y yo te acompañamos a casa?
- Probablemente este ebrio. Pero es culpa tuya, te has alzado entre la multitud como una visión. No te conozco pero sé que no puedo apartarme de ti. Iría donde me dijeses esta noche. Iría a Oz contigo Dorothy.
- Que no me llamo Dorothy.
- No lo digas. Romperás el hechizo, el momento desaparecerá y volveremos a ser dos desconocidos en un bar.
- Entonces si yo soy Dorothy… ya sé tu eres… el Espantapájaros…
- Nunca lo pensé. Tal vez sea el hombre de hojalata que no tiene corazón, pues al encontrarte ha dado un vuelco y salió corriendo de mi pecho.
- Que bonito, a que lo adivino, eres escritor y estás intentando quedarte conmigo.
En este momento apareció uno de mis amigos al rescate. Intentando que disculparse por algo que no estaba mal.
- Ni siquiera la he tocado. Es Dorothy y hoy se irá a la cama pensando en mi.
- Lo siento es la primera vez que lo veo así. – Dijo Fernando, mi amigo, el caballero de brillante armadura.
- Te presento a Fernando, un príncipe azul que viene a salvar a la princesa. Pero, Fernando, te has equivocado de cuento, no has visto las zapatillas.
- Así que a eso viene todo. – Dijo ella empezando a reírse a carcajadas. - ¿Te gustan mis zapatillas?
- Tranquila que me lo llevo a casa. Por cierto muy chulo el concierto. Viéndote ahora así de chiquitita nunca hubiese imaginado que cantases así.
- ¿Os ha gustado? – tanto Fernando como yo, asentimos con la cabeza. – Tocamos el viernes que viene en El Barril, si quereis pasaros.
- Iré si me prometes llevar esas zapatillas Dorothy.
- Por supuesto.
Así es como nos convertimos en sus grupis. Íbamos a todos los conciertos. Procuré no beber tanto la siguiente vez, para poder mantener una conversación con ella. Pero nunca dejé de llamarla Dorothy. Aunque no se enamoró de mi. Acabó casándose con Fernando. A veces, sus hijos me preguntan por qué la llamo Dorothy y yo, se lo cuento. Aunque supongo que erré el cuento.
Unos minutos después subía al escenario. Se plantaba delante de todo aquel público sediento de entretenimiento. De repente una voz casi infantil, tímida, probó el micrófono. Diez segundos después el aire se llenaba de un sonido fuerte y toda ella había cambiado. Ya no era la joven que pocos minutos antes chocaba sus zapatillas para volver al hogar. La inocencia y el miedo habían desaparecido. Ahora era una mujer que embelesaba llenando el ambiente con la armonía de aquella voz blanca, casi pueril. Era como si Audrey se hubiese transformado en Katherine pero manteniendo la elegancia Hepburn. Era Ava en color. Mi Dorothy.
No podía apartar mis ojos de ella. Incluso entre la multitud, después del concierto, tras los aplausos, al pasar de los fans. Ella se dio cuenta y de vez en cuando su mirada se chocaba con la mía. Ni siquiera en esos momentos, yo que soy tan tímido conseguí desviar la mirada. Era como un imán para mi. Al final, cuando ya el bar se quedaba vacío y mi copa era más agua que gintónic, se acercó a mi.
- Hola, soy…
- No lo digas, eres Dorothy.- Corté yo antes de que me hiciese despertar de mi sueño.
- ¿Perdón?- Pasaron unos segundos de incredulidad.- Creo que me has confundido con alguien. ¿Por eso llevas toda la noche mirándome? - Dijo ella con un ligero toque de ironía en su voz angelical.
- No, eres tú. Sé que no te conocía. Pero eres Dorothy, si quieres te acompaño a tu casa. – Sonrió entre el miedo y la incredulidad.
- Creo que has bebido demasiado. ¿Y si mis amigos y yo te acompañamos a casa?
- Probablemente este ebrio. Pero es culpa tuya, te has alzado entre la multitud como una visión. No te conozco pero sé que no puedo apartarme de ti. Iría donde me dijeses esta noche. Iría a Oz contigo Dorothy.
- Que no me llamo Dorothy.
- No lo digas. Romperás el hechizo, el momento desaparecerá y volveremos a ser dos desconocidos en un bar.
- Entonces si yo soy Dorothy… ya sé tu eres… el Espantapájaros…
- Nunca lo pensé. Tal vez sea el hombre de hojalata que no tiene corazón, pues al encontrarte ha dado un vuelco y salió corriendo de mi pecho.
- Que bonito, a que lo adivino, eres escritor y estás intentando quedarte conmigo.
En este momento apareció uno de mis amigos al rescate. Intentando que disculparse por algo que no estaba mal.
- Ni siquiera la he tocado. Es Dorothy y hoy se irá a la cama pensando en mi.
- Lo siento es la primera vez que lo veo así. – Dijo Fernando, mi amigo, el caballero de brillante armadura.
- Te presento a Fernando, un príncipe azul que viene a salvar a la princesa. Pero, Fernando, te has equivocado de cuento, no has visto las zapatillas.
- Así que a eso viene todo. – Dijo ella empezando a reírse a carcajadas. - ¿Te gustan mis zapatillas?
- Tranquila que me lo llevo a casa. Por cierto muy chulo el concierto. Viéndote ahora así de chiquitita nunca hubiese imaginado que cantases así.
- ¿Os ha gustado? – tanto Fernando como yo, asentimos con la cabeza. – Tocamos el viernes que viene en El Barril, si quereis pasaros.
- Iré si me prometes llevar esas zapatillas Dorothy.
- Por supuesto.
Así es como nos convertimos en sus grupis. Íbamos a todos los conciertos. Procuré no beber tanto la siguiente vez, para poder mantener una conversación con ella. Pero nunca dejé de llamarla Dorothy. Aunque no se enamoró de mi. Acabó casándose con Fernando. A veces, sus hijos me preguntan por qué la llamo Dorothy y yo, se lo cuento. Aunque supongo que erré el cuento.
Bloggear
A ver,
me he inscrito en un concurso de blogs. Durante esta semana, del 19 al 25 de mayo, y mediante votación popular se escoge a los ganadores. Así que si tenéis 5 minutillos podéis hacer que el blog que yo he propuesto sea el elegido :P Y me dáis trabajo (del de currar, creo que 0 cobrar, pero al menos es un periódico, como el Información). Es una propuesta parecida al blog de cine.
Os dejo la dirección.
http://www.canarias7.es/blogs/concursodeblogs_propuesta.cfm?id=196
Si además quereis hacer una cadena con vuestros amigos, sería genial. Es mío de verdad verdadera. Esta es mi primera acción publicitaria, seguirán otras :)
Patunetes :P
Asias.
me he inscrito en un concurso de blogs. Durante esta semana, del 19 al 25 de mayo, y mediante votación popular se escoge a los ganadores. Así que si tenéis 5 minutillos podéis hacer que el blog que yo he propuesto sea el elegido :P Y me dáis trabajo (del de currar, creo que 0 cobrar, pero al menos es un periódico, como el Información). Es una propuesta parecida al blog de cine.
Os dejo la dirección.
http://www.canarias7.es/blogs
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Patunetes :P
Asias.
miércoles, mayo 14, 2008
Dificil.
El que me conoce un poco sabe que detesto las sorpresas. A pesar de esto la gente intenta regalarme cosas, sin decirme que son. Esto hace que odie los regalos. Adoro las mañanitas, me encanta que se acuerden de que es mi cumpleaños... pero no soporto las sorpresas.
Soy muy difícil de regalar, y a veces acabo finjiendo que me gusta mucho por no decepcionar a nadie. Es muy triste. No me gusta hacerlo, pero tampoco quiero decir, "¿Para qué quiero yo esto?" En el fondo creo que no engaño a nadie.
Siempre digo lo que quiero a las personas que quiero que me regalen. Cuando no quiero nada por mi cumpleaños, cosa que no pasa muy a menudo, también lo digo. Me suelen ignorar y decirme que me van a comprar tal cosa, porque ha salido en una conversación estúpida. Bueno, que hagan lo que quieran. A Jere intenté enseñarle que me hace más feliz que me lleve a comprarlo, pero creo que no se dió por enterado. Hace unos años prohibí terminantemente que me comprase el ordenador desde el cual escribo ahora mismo. Al final se alió con toda mi familia, que es poca, y lo compró.
Así que todo el mundo cree conocerme y se pasa por el forro de las pelotas lo que digo. Soy una desagradecida, pero el año que viene vuelvo a la fórmula de que me paguéis la fiesta para que no me compréis el regalo.
Soy muy difícil de regalar, y a veces acabo finjiendo que me gusta mucho por no decepcionar a nadie. Es muy triste. No me gusta hacerlo, pero tampoco quiero decir, "¿Para qué quiero yo esto?" En el fondo creo que no engaño a nadie.
Siempre digo lo que quiero a las personas que quiero que me regalen. Cuando no quiero nada por mi cumpleaños, cosa que no pasa muy a menudo, también lo digo. Me suelen ignorar y decirme que me van a comprar tal cosa, porque ha salido en una conversación estúpida. Bueno, que hagan lo que quieran. A Jere intenté enseñarle que me hace más feliz que me lleve a comprarlo, pero creo que no se dió por enterado. Hace unos años prohibí terminantemente que me comprase el ordenador desde el cual escribo ahora mismo. Al final se alió con toda mi familia, que es poca, y lo compró.
Así que todo el mundo cree conocerme y se pasa por el forro de las pelotas lo que digo. Soy una desagradecida, pero el año que viene vuelvo a la fórmula de que me paguéis la fiesta para que no me compréis el regalo.
¿A quién me parezco?
Los atajos mentales o heurísticos son algo habitual en todos nosotros. Es una forma de ahorrar tiempo y no tener que pasar horas con aburidos comecocos. Los estereotipos entran dentro de esta categoría. Así que cuando conocemos a alguien nos decimos a nosotros mismos, "es como chandler" o le decimos "te pareces un montón a mi prima". Yo lo hago mucho, muchísimo.
Yo al parecer me parezco a muchas personas, pero no conozco muchas personas que se parezcan a mi. Físicamente, probablemente, soy normalita. Mido metro sesenta, mis medidas rondan las estándar (90-60-90), pelo oscuro, ojos entre verdes y castaños, mi mirada lo dice todo y mi color de piel es casi el color carne de los plastidecor. Una persona normal. Pero alguien me dijo una vez que en mi se daba una mezcla extraña psicológicamente. Dos cosas que en principio no deberían de ir unidas en mi lo van. Debe de ser la dualidad de los géminis. Soy a la vez cursi y radical. Escucho swing y me encanta el punk (comercial). Me divierte mucho ser superficial y puedo enfrascarme durante horas en una conversación profunda.
Después de pensarlo, hay una persona que se parece algo a mi, a la cual detesto por las cosas en las que no nos parecemos. Aunque nuestras personalidades puedan ser parecidas, los pensamientos profundos sobre justicia, amistad y amor, son diferentes. Lo cual hace que la deteste. En mi se cumple aquello de que no te gustan las personas que son como tu. La anterior es alguien a quien conozco. Existe un famoso que podría encarnar un estereotipo parecido al mio. Es Boris Izaguirre. Es una persona que cuando está rodeado de gente se comporta histriónicamente, se convierte en un clown superficial. Si lo sentamos en una tertulia, es alguien muy leído que tiene opiniones fundadas y a quien merece la pena escuchar.
Cuando ves una serie a menudo te comparan con alguien de ella. La única con la varios están de acuerdo en compararme, la primer fue mi suegra, es Abby de NCIS, creo que dijo que soy rara y dulce como ella, al menos me perciben así. Para mi soy dulce e inconsciente como Boo. Cogiendo Friends que es una serie en la que todos nos podemos sentir reflejados, soy rara como Phoebe y corro tan mal como ella, maniática como Mónica, aunque mis manías son diferentes, algo pedante como Ross, snob e insegura como Rachel y juguetona e inocente como Joey.
¿A quién os pareceis vosotros? O ¿a quién dicen que os pareceis?
Yo al parecer me parezco a muchas personas, pero no conozco muchas personas que se parezcan a mi. Físicamente, probablemente, soy normalita. Mido metro sesenta, mis medidas rondan las estándar (90-60-90), pelo oscuro, ojos entre verdes y castaños, mi mirada lo dice todo y mi color de piel es casi el color carne de los plastidecor. Una persona normal. Pero alguien me dijo una vez que en mi se daba una mezcla extraña psicológicamente. Dos cosas que en principio no deberían de ir unidas en mi lo van. Debe de ser la dualidad de los géminis. Soy a la vez cursi y radical. Escucho swing y me encanta el punk (comercial). Me divierte mucho ser superficial y puedo enfrascarme durante horas en una conversación profunda.
Después de pensarlo, hay una persona que se parece algo a mi, a la cual detesto por las cosas en las que no nos parecemos. Aunque nuestras personalidades puedan ser parecidas, los pensamientos profundos sobre justicia, amistad y amor, son diferentes. Lo cual hace que la deteste. En mi se cumple aquello de que no te gustan las personas que son como tu. La anterior es alguien a quien conozco. Existe un famoso que podría encarnar un estereotipo parecido al mio. Es Boris Izaguirre. Es una persona que cuando está rodeado de gente se comporta histriónicamente, se convierte en un clown superficial. Si lo sentamos en una tertulia, es alguien muy leído que tiene opiniones fundadas y a quien merece la pena escuchar.
Cuando ves una serie a menudo te comparan con alguien de ella. La única con la varios están de acuerdo en compararme, la primer fue mi suegra, es Abby de NCIS, creo que dijo que soy rara y dulce como ella, al menos me perciben así. Para mi soy dulce e inconsciente como Boo. Cogiendo Friends que es una serie en la que todos nos podemos sentir reflejados, soy rara como Phoebe y corro tan mal como ella, maniática como Mónica, aunque mis manías son diferentes, algo pedante como Ross, snob e insegura como Rachel y juguetona e inocente como Joey.
¿A quién os pareceis vosotros? O ¿a quién dicen que os pareceis?
miércoles, abril 30, 2008
Dostoyevski
Leyendo a Dostoyevski me he dado cuenta que mi hermano escribe como él. Mientras repasaba Noches Blancas, recordaba toda la ternura y soledad que componen los relatos de Álvaro.
Ese romanticismo platónico y explosivo. La necesidad de que otra persona mire y vea lo que existe dentro de uno. Una autodestrucción autista y ermitaña te sumergen en su mundo.
Personajes extraños, dulces, silenciosos, perdidos. Desconocidos entre la multitud que observan. Personas que encuentran la belleza en lugares solitarios e inhóspitos, en grietas que denotan el paso del tiempo. Sitios olvidados para la mayoría de nosotros. Desapercibidos para aquellos que siempre van con prisa.
Si lo pienso detenidamente son fotografías en blanco y negro de un mundo a color. Las palabras componen sensaciones que te transportan al mundo de los grises, de la tristeza, de la incomunicación. Bocetan para el que los lee la sensación de sentirse incomprendidos, de no terminar de entender la vida que bulle fuera. Su mundo interior juega dentro, los transforma y convierte el mundo en un lugar donde lo que a primera vista no considerarías hermoso, se vuelve tierno y te parte el alma.
Ese romanticismo platónico y explosivo. La necesidad de que otra persona mire y vea lo que existe dentro de uno. Una autodestrucción autista y ermitaña te sumergen en su mundo.
Personajes extraños, dulces, silenciosos, perdidos. Desconocidos entre la multitud que observan. Personas que encuentran la belleza en lugares solitarios e inhóspitos, en grietas que denotan el paso del tiempo. Sitios olvidados para la mayoría de nosotros. Desapercibidos para aquellos que siempre van con prisa.
Si lo pienso detenidamente son fotografías en blanco y negro de un mundo a color. Las palabras componen sensaciones que te transportan al mundo de los grises, de la tristeza, de la incomunicación. Bocetan para el que los lee la sensación de sentirse incomprendidos, de no terminar de entender la vida que bulle fuera. Su mundo interior juega dentro, los transforma y convierte el mundo en un lugar donde lo que a primera vista no considerarías hermoso, se vuelve tierno y te parte el alma.
sábado, abril 26, 2008
Para alguien especial que cumplió años ayer.
No eres perfecta, nunca aspiraste a la dicho estado.
Has intentado ser feliz, y a veces has fracasado.
Elegiste caminos que hasta mi te han traído.
A pesar de la vida nunca te has arrepentido.
Te miro y te veo hermosa por dentro y por fuera.
Como si tu presencia pudiese encender una hoguera.
Para mi tu nombre es sinónimo de hogar.
El lugar más cálido donde uno puede reposar.
Cuando el mundo va mal a tus brazos quiero volver.
El ciclo, en el que me creaste, empezar otra vez.
Como un bebé llorar hasta poder echar a andar.
Levantarme y gritar que te quiero a rabiar.
Que eres luz, candor, serenidad, amor y tierra.
Eres la madre naturaleza, que en casa me espera.
Sin ti yo habría abandonado más de una vez.
Tú, que comprendes, amas y cuidas mi ser.
Has intentado ser feliz, y a veces has fracasado.
Elegiste caminos que hasta mi te han traído.
A pesar de la vida nunca te has arrepentido.
Te miro y te veo hermosa por dentro y por fuera.
Como si tu presencia pudiese encender una hoguera.
Para mi tu nombre es sinónimo de hogar.
El lugar más cálido donde uno puede reposar.
Cuando el mundo va mal a tus brazos quiero volver.
El ciclo, en el que me creaste, empezar otra vez.
Como un bebé llorar hasta poder echar a andar.
Levantarme y gritar que te quiero a rabiar.
Que eres luz, candor, serenidad, amor y tierra.
Eres la madre naturaleza, que en casa me espera.
Sin ti yo habría abandonado más de una vez.
Tú, que comprendes, amas y cuidas mi ser.
martes, abril 22, 2008
Guerra.
Estrategias, religión y valores,
hermosas palabras,
de tu justicia los pilares;
llantos, sangre y temores,
horribles vocablos,
de tu egoísmo daños colaterales.
Estoy dentro de ti,
siendo cómplice de miles de masacres,
pero un día me levantaré arrepentido,
llorando las lágrimas de millones de madres,
y te pediré explicaciones,
y tu cabeza vendrá de seguido.
Ya no estaré ciego al dolor,
querré mirar a los ojos de aquel que agredí,
y pediré mi más sincero perdón,
por de mi comodidad no haber querido salir.
Me disculparé
por lo que no he hecho,
por no luchar por sus derechos,
y no haberme sentado, antes, a meditar,
hasta el momento en el que mi pecho
se ha puesto a gritar.
hermosas palabras,
de tu justicia los pilares;
llantos, sangre y temores,
horribles vocablos,
de tu egoísmo daños colaterales.
Estoy dentro de ti,
siendo cómplice de miles de masacres,
pero un día me levantaré arrepentido,
llorando las lágrimas de millones de madres,
y te pediré explicaciones,
y tu cabeza vendrá de seguido.
Ya no estaré ciego al dolor,
querré mirar a los ojos de aquel que agredí,
y pediré mi más sincero perdón,
por de mi comodidad no haber querido salir.
Me disculparé
por lo que no he hecho,
por no luchar por sus derechos,
y no haberme sentado, antes, a meditar,
hasta el momento en el que mi pecho
se ha puesto a gritar.
lunes, abril 14, 2008
Rendijas.
Mis pies se posan sobre el parqué. Andan desnudos lentamente. Seguros recorren la distancia hasta ti. Tu que duermes serenamente. Tu respiración se acompasa con mis movimientos para llegar a la cama. Siento el calor de la estufa sobre mi piel. Mi ser se hace mar pensando en llegar junto a ti. Reproduciendo despertarte entre besos y hacerte mío otra vez esta noche. Me atrapas mientras descansas, en la telaraña de sueños eróticos que se cuelan en mi mente. Y percibo el suelo bajo mis pies, es suave y traicionero. La leve brisa de la rendija de esa ventana que no cierra bien. Las sensaciones en mi dermis son claras y contundentes. Se vuelven caricias de amor involuntarias. Me erizan, me sofocan. Esta mezcla entre exterior helado e interior febril nubla mi mente.
Llego a la cama. Se acoplan a mis curvas las sábanas que te cubren. Acunan el deseo mientras se convierten en manos que cubren cada milímetro. Mi mano se posa en la tuya. Unión. Un manto que nos envuelve a los dos en esta ardiente y fría madrugada de invierno. Todavía quedan huellas en mi memoria perceptiva de mi escapada de esta jaula. Pistas que dormitan en el subconsciente de mi deseo. El susurro de tus inhalaciones se convierte en cantos de sirena que me llaman al placentero mundo de la inconsciencia.
Mis ojos te miran cansados. A punto de cerrarse para dormir. Se acercan alegremente hacia el lugar donde te escondes. Intentando compartir fantasías oníricas en las que ser tuya por la mañana. El peso de las mantas se convierte en el abrazo que me deja rendida. En paz me encuentro. En armonía con el universo y con tus sueños, con la muerte y mi deseo. Y noto la ternura de tu mano que ahora acoge mis dedos. Es lo último que siento. Duermo.
Llego a la cama. Se acoplan a mis curvas las sábanas que te cubren. Acunan el deseo mientras se convierten en manos que cubren cada milímetro. Mi mano se posa en la tuya. Unión. Un manto que nos envuelve a los dos en esta ardiente y fría madrugada de invierno. Todavía quedan huellas en mi memoria perceptiva de mi escapada de esta jaula. Pistas que dormitan en el subconsciente de mi deseo. El susurro de tus inhalaciones se convierte en cantos de sirena que me llaman al placentero mundo de la inconsciencia.
Mis ojos te miran cansados. A punto de cerrarse para dormir. Se acercan alegremente hacia el lugar donde te escondes. Intentando compartir fantasías oníricas en las que ser tuya por la mañana. El peso de las mantas se convierte en el abrazo que me deja rendida. En paz me encuentro. En armonía con el universo y con tus sueños, con la muerte y mi deseo. Y noto la ternura de tu mano que ahora acoge mis dedos. Es lo último que siento. Duermo.
jueves, abril 10, 2008
Explicaciones.
Hay momentos en los que uno pide explicaciones para justificarse, porque es necesario hacerlo. Existen otros en los que uno las pide para saberlo para la próxima vez. Tratar de poner excusas o rebatir en esta última ocasión puede hacer que nuestro interlocutor se mosqueé y acabe dándonos un rapapolvo que no nos merecemos, y con el que podemos o no estar de acuerdo. Normalmente has de dejar claro por qué las pides. Puede que si dejas claro que es para decir algo en tu defensa no te den la oportunidad.
Deberíamos de ser muy cuidadosos según en que situación nos encontremos. Si la decisión ya está tomada y exiges los motivos, has de tener en cuenta que intentar poner pegas normalmente irá en tu contra. No deberías arriesgarte a decir nada, o decir lo menos posible. O simplemente no pedirlas. También hay personas en este mundo a las que no se les da bien dar explicaciones. Tienes que valorar ante quién te encuentras.
Hay gente que necesita saber el por qué de los rechazos. Cómo cuando rompes con tu pareja o cuando te dicen que no en un trabajo. Normalmente, si eres observador, ya deberías saber el motivo. A veces te pilla por sorpresa, puedes preguntar, pero llega un momento en el que debes valorar si ahondar más va a ser mejor o peor para ti.
Deberíamos de ser muy cuidadosos según en que situación nos encontremos. Si la decisión ya está tomada y exiges los motivos, has de tener en cuenta que intentar poner pegas normalmente irá en tu contra. No deberías arriesgarte a decir nada, o decir lo menos posible. O simplemente no pedirlas. También hay personas en este mundo a las que no se les da bien dar explicaciones. Tienes que valorar ante quién te encuentras.
Hay gente que necesita saber el por qué de los rechazos. Cómo cuando rompes con tu pareja o cuando te dicen que no en un trabajo. Normalmente, si eres observador, ya deberías saber el motivo. A veces te pilla por sorpresa, puedes preguntar, pero llega un momento en el que debes valorar si ahondar más va a ser mejor o peor para ti.
Asertividad.
No sé cómo ser una persona asertiva. Las pocas veces que lo intento me acaban diciendo que me paso con la otra persona. Esto me hace más insegura y mina mi autoestima, ya pequeña de por si (aunque a menudo no lo parezca).
Teníamos a un amigo en casa. Es un amigo al que queremos bastante y con el que se suponía que nos íbamos a ir a vivir. Le dije que mi casero me había reñido porque ya llevaba 3 días en casa. Aprovechando que me había puesto un poco borde, seguí y le dije que no me quería ir a vivir con él. He visto cosas que me han disgustado, lo siento. Vivir con alguien es difícil de por sí, y yo que no digo las cosas que me molestan más que a los íntimos. Además soy bastante exigente en algunos aspectos. Así pues lo llevo peor y me ando quejando por las esquinas.
Supongo que el problema vino cuando me pidió una explicación y se la di. Dicen que me pase. No sé que esperaban obtener de mi. Cuando me pongo seria soy mala. Por eso no me gusta enfadarme, ni ponerme seria. No consigo decir las cosas de buenas maneras y que la gente se dé cuenta de que me molestan. No mido mis palabras. Pensándolo friamente, no le dije cosas que no le hubiese dicho antes en otras conversaciones. Lo dije de manera diferente, más directa y con más reproche, pero recordando otros momentos de la semana, entre pitos y flautas ya había sentado las bases, sólo había que leer entre líneas. Todos somos egoístas, sólo nos conocemos a nosotros mismos, no me parece mal. Yo también lo soy y lo de ayer fue un claro ejemplo. Una vez lo he dicho ya me molesta menos, es como si el problema ya no fuese mio.
Entonces viene la otra parte. Se lo suelen tomar bastante mal. No soy buena escogiendo las palabras para reconfortar y soy bastante cruel en estas situaciones, aún sin quererlo. Quizá veo con claridad los talones de aquiles de la gente y aunque parezca que me ensaño, nada más lejos de la realidad. Simplemente soy sincera. Tal vez no sea por dentro tan buena, ni tenga mucha paciencia para según qué. Hay cosas que sé que me estresan mucho, porque me han educado con ellas y se han convertido en valores pilares en mi forma de pensar. No digo que sea justo, ni que esté bien, simplemente soy así.
Y en ese momento alguien me dice que me he pasado. No, perdona, he dicho las cosas de la única forma que sé. Incluso, probablemente me haya callado otras. Deberían de traer manuales sobre Qué decir si te piden explicaciones. Yo lo seguiría a pies juntillas.
Teníamos a un amigo en casa. Es un amigo al que queremos bastante y con el que se suponía que nos íbamos a ir a vivir. Le dije que mi casero me había reñido porque ya llevaba 3 días en casa. Aprovechando que me había puesto un poco borde, seguí y le dije que no me quería ir a vivir con él. He visto cosas que me han disgustado, lo siento. Vivir con alguien es difícil de por sí, y yo que no digo las cosas que me molestan más que a los íntimos. Además soy bastante exigente en algunos aspectos. Así pues lo llevo peor y me ando quejando por las esquinas.
Supongo que el problema vino cuando me pidió una explicación y se la di. Dicen que me pase. No sé que esperaban obtener de mi. Cuando me pongo seria soy mala. Por eso no me gusta enfadarme, ni ponerme seria. No consigo decir las cosas de buenas maneras y que la gente se dé cuenta de que me molestan. No mido mis palabras. Pensándolo friamente, no le dije cosas que no le hubiese dicho antes en otras conversaciones. Lo dije de manera diferente, más directa y con más reproche, pero recordando otros momentos de la semana, entre pitos y flautas ya había sentado las bases, sólo había que leer entre líneas. Todos somos egoístas, sólo nos conocemos a nosotros mismos, no me parece mal. Yo también lo soy y lo de ayer fue un claro ejemplo. Una vez lo he dicho ya me molesta menos, es como si el problema ya no fuese mio.
Entonces viene la otra parte. Se lo suelen tomar bastante mal. No soy buena escogiendo las palabras para reconfortar y soy bastante cruel en estas situaciones, aún sin quererlo. Quizá veo con claridad los talones de aquiles de la gente y aunque parezca que me ensaño, nada más lejos de la realidad. Simplemente soy sincera. Tal vez no sea por dentro tan buena, ni tenga mucha paciencia para según qué. Hay cosas que sé que me estresan mucho, porque me han educado con ellas y se han convertido en valores pilares en mi forma de pensar. No digo que sea justo, ni que esté bien, simplemente soy así.
Y en ese momento alguien me dice que me he pasado. No, perdona, he dicho las cosas de la única forma que sé. Incluso, probablemente me haya callado otras. Deberían de traer manuales sobre Qué decir si te piden explicaciones. Yo lo seguiría a pies juntillas.
miércoles, abril 09, 2008
Idealización vs amor.
Ayer en el curso tuvimos una discusión. Alguien argumentaba que se puede tener idealización sin amor. No estoy de acuerdo. Y no tengo muy claro cómo derivó a que se puede amar sin idealizar a la otra persona. Tampoco creo que esto sea cierto. La tesis principal de estos dos argumentos parece que es, que el amor es egoísta. Señores, despierten, todo en esta vida es egoísta. Porque al menos yo sólo estoy segura de que yo existo, el resto podríais ser creaciones de mi fantasía, aunque yo crea que sois reales. ¿Ciencia ficción? Pues vale.
Nota: por favor entendamos el amor de manera extensa, como sentimiento de cariño o afecto que se profesa hacia alguien. No tiene porque derivar en pareja, puede ser filial, fraternal...
Partamos de la segunda. La primera la analizaré otro día.
¿Se puede amar sin idealizar? Nosotros no amamos a otra persona, queremos a la idea que nosotros tenemos de esa persona. Idea es la palabra clave. Ensalzamos las cualidades de esa persona. Puede que veamos, o no, los defectos. Lo que es verdad es que no cuantificamos igual ambos, y por eso se producen amor y desamor. Esto produce que sea duro cuando nos falla. La traición cuando se espera amor es difícil de perdonar. Partes de la personalidad de ese individuo que están ahí desde el principio y a los cuales no hemos dado importancia se vuelven cruciales en el momento de la separación. Entonces, ¿cuántas veces no hemos escuchado el consabido, "pero si sabías desde el principio que era así"? Nos negamos a ver lo obvio. Idealizamos. Todos hemos dicho alguna vez, "conmigo será diferente". ¿Pero las personas cambian por ti? En ocasiones intentamos valorar lo negativo, ser conscientes. En cambio decimos "sé que tiene ese defecto, pero le quiero", lo que realmente estamos diciendo es que me aporta otras cosas, o estoy enganchado porque me da algo que sin él no puedo tener. Aunque ese algo sea proyección de nosotros mismos en la otra persona, y al final nos amemos a nosotros mismos.
En la sociedad del "Porque yo lo valgo", tampoco tengo muy claro que nos conformemos con algo inferior a la "perfección". Asumiendo que nadie es perfecto, buscamos aquello que se aproxime más, o que al menos, atenúe o complemente nuestra propia imperfección. Eso con suerte. Muchos de nosotros nos hemos criado frente a la televisión y tenemos unos referentes casi perfectos, al menos políticamente correctos. La vida se aleja bastante de ellos. Es fácil perdonarnos a nosotros mismos, o entender las excusas que ponemos cuando queremos disculparnos por haber actuado mal. No es tan sencillo cuando tenemos que hacerlo con otra persona. Demandamos en ellos lo que no nos pedimos cumplir a nosotros. Son tiempos difíciles para el amor y la concordia.
Se supone que con los años aprendemos y la forma de amar cambia. Recuerdo que en mi infancia y adolescencia quería que alguien fuese sólo para mi. Si bien es cierto que yo nunca he deseado ser en exclusiva de una persona. A pesar de necesitar a alguien para respirar, he necesitado más gente a mi alrededor. Hoy en día entiendo que las personas de mi alrededor quieren a otras. Lo he aceptado por tres motivos. No tengo tiempo suficiente para estar pendiente de todos ellos. Yo también quiero tener a otras personas en mi vida, sino me aburro. Sus valores positivos se multiplican y son mejores personas, por la interacción, me aportan más. Esto se traduce en que si ellos son más felices porque se sienten más completos, me quieren más y mejor. Los amo más y mejor. Mi idea de ellos se ensalza y mi cariño es más grande.
Nota: por favor entendamos el amor de manera extensa, como sentimiento de cariño o afecto que se profesa hacia alguien. No tiene porque derivar en pareja, puede ser filial, fraternal...
Partamos de la segunda. La primera la analizaré otro día.
¿Se puede amar sin idealizar? Nosotros no amamos a otra persona, queremos a la idea que nosotros tenemos de esa persona. Idea es la palabra clave. Ensalzamos las cualidades de esa persona. Puede que veamos, o no, los defectos. Lo que es verdad es que no cuantificamos igual ambos, y por eso se producen amor y desamor. Esto produce que sea duro cuando nos falla. La traición cuando se espera amor es difícil de perdonar. Partes de la personalidad de ese individuo que están ahí desde el principio y a los cuales no hemos dado importancia se vuelven cruciales en el momento de la separación. Entonces, ¿cuántas veces no hemos escuchado el consabido, "pero si sabías desde el principio que era así"? Nos negamos a ver lo obvio. Idealizamos. Todos hemos dicho alguna vez, "conmigo será diferente". ¿Pero las personas cambian por ti? En ocasiones intentamos valorar lo negativo, ser conscientes. En cambio decimos "sé que tiene ese defecto, pero le quiero", lo que realmente estamos diciendo es que me aporta otras cosas, o estoy enganchado porque me da algo que sin él no puedo tener. Aunque ese algo sea proyección de nosotros mismos en la otra persona, y al final nos amemos a nosotros mismos.
En la sociedad del "Porque yo lo valgo", tampoco tengo muy claro que nos conformemos con algo inferior a la "perfección". Asumiendo que nadie es perfecto, buscamos aquello que se aproxime más, o que al menos, atenúe o complemente nuestra propia imperfección. Eso con suerte. Muchos de nosotros nos hemos criado frente a la televisión y tenemos unos referentes casi perfectos, al menos políticamente correctos. La vida se aleja bastante de ellos. Es fácil perdonarnos a nosotros mismos, o entender las excusas que ponemos cuando queremos disculparnos por haber actuado mal. No es tan sencillo cuando tenemos que hacerlo con otra persona. Demandamos en ellos lo que no nos pedimos cumplir a nosotros. Son tiempos difíciles para el amor y la concordia.
Se supone que con los años aprendemos y la forma de amar cambia. Recuerdo que en mi infancia y adolescencia quería que alguien fuese sólo para mi. Si bien es cierto que yo nunca he deseado ser en exclusiva de una persona. A pesar de necesitar a alguien para respirar, he necesitado más gente a mi alrededor. Hoy en día entiendo que las personas de mi alrededor quieren a otras. Lo he aceptado por tres motivos. No tengo tiempo suficiente para estar pendiente de todos ellos. Yo también quiero tener a otras personas en mi vida, sino me aburro. Sus valores positivos se multiplican y son mejores personas, por la interacción, me aportan más. Esto se traduce en que si ellos son más felices porque se sienten más completos, me quieren más y mejor. Los amo más y mejor. Mi idea de ellos se ensalza y mi cariño es más grande.
jueves, marzo 13, 2008
Cultura basura.
Ayer mi hermano me decía que mi crítica de cine es un poquito especial. A ver, que no es crítica. Que me gusta todo. Y que lo que no me gusta lo olvido y no lo pongo en el blog (es el que pone cine). No es cierto. Pero tiendo a escoger el tipo de cine que me gusta.
En cuanto a cine me he llevado muchas, muchísimas decepciones. Pero también es cierto que soy fácil de complacer. Álvaro dice que soy como Homer cuando empezó a ser crítico culinario. Si bien es cierto que hay cosas en las películas que no me gustan, existen otras que me hacen soñar. Y he visto mucho, mucho cine.
Yo no soy de grandes películas, ni novelas, ni cultura rimbombante. Me gusta La tregua de Mario Benedetti pero de vez en cuando me doy el capricho de leerme algo del estilo de Marian Keyes. Detesto El tunel de Sábato y nunca pude con Eco, así que nunca llegue a leer profundamente nada de él. En cambio Pearl S. Buck y Asimov me parecen de obligada lectura. Aborrezco con todas mis fuerzas El paciente inglés y no me mola nada La vida es Bella. Nunca intenteis que las vea otra vez, por favor. Tampoco me ofreceré a ver Ciudadano Kane o Requiém por un Sueño, que he tenido que ver un par de veces para mi desgracia. A pesar de que muchos digan que son lo mejor de lo mejor. En cambio películas podéis ponerme películas desde Winnie de Pooh hasta Shortbus, pasando por Qué bello es vivir, Adivina quién viene a cenar esta noche o Quo Vadis... que me gustarán. No me importa el color, el blanco y negro, si es de hace millones de años o actual. Soy así. Como decía el otro día el padre de Kukuxumusu puedo tomarme desde una lata de caviar a una fabada de lata, porque a todos somos eclécticos en nuestros gustos. (No estoy muy de acuerdo con la fabada de lata y el caviar poco, por favor, pero se ajusta a lo que digo).
Me encanta la Navidad. De hecho, me gusta el preludio a dicha fecha. Un mes antes. Por el mero hecho de que empiezan a poner telefilmes de esos espantosos en los que sabes lo que va a pasar, en los que todos son buenos o acaban siéndolo y todo es perfecto. Me encanta tumbarme en la cama con mi madre y verlos, yo, mientras ella intenta dormir. Me hacen creer en la humanidad, y lo que es más importante me hacen feliz.
La vida normalmente la complicamos y no es como en esas películas pero no me importa. Me gusta verlas y soñar con la utopía de un mundo mejor. A veces veo cosas más profundas o las leo, pero no siempre tengo un día profundo en el que me guste deprimirme o simplemente ver algo que me haga pensar. Hay días en los que me gusta descansar del mundo, de mi, de la tristeza, del trabajo... y disfrutar de un libro o una película en el que el mayor reto sea saber con qué chico va a terminar la protagonista.
En cuanto a cine me he llevado muchas, muchísimas decepciones. Pero también es cierto que soy fácil de complacer. Álvaro dice que soy como Homer cuando empezó a ser crítico culinario. Si bien es cierto que hay cosas en las películas que no me gustan, existen otras que me hacen soñar. Y he visto mucho, mucho cine.
Yo no soy de grandes películas, ni novelas, ni cultura rimbombante. Me gusta La tregua de Mario Benedetti pero de vez en cuando me doy el capricho de leerme algo del estilo de Marian Keyes. Detesto El tunel de Sábato y nunca pude con Eco, así que nunca llegue a leer profundamente nada de él. En cambio Pearl S. Buck y Asimov me parecen de obligada lectura. Aborrezco con todas mis fuerzas El paciente inglés y no me mola nada La vida es Bella. Nunca intenteis que las vea otra vez, por favor. Tampoco me ofreceré a ver Ciudadano Kane o Requiém por un Sueño, que he tenido que ver un par de veces para mi desgracia. A pesar de que muchos digan que son lo mejor de lo mejor. En cambio películas podéis ponerme películas desde Winnie de Pooh hasta Shortbus, pasando por Qué bello es vivir, Adivina quién viene a cenar esta noche o Quo Vadis... que me gustarán. No me importa el color, el blanco y negro, si es de hace millones de años o actual. Soy así. Como decía el otro día el padre de Kukuxumusu puedo tomarme desde una lata de caviar a una fabada de lata, porque a todos somos eclécticos en nuestros gustos. (No estoy muy de acuerdo con la fabada de lata y el caviar poco, por favor, pero se ajusta a lo que digo).
Me encanta la Navidad. De hecho, me gusta el preludio a dicha fecha. Un mes antes. Por el mero hecho de que empiezan a poner telefilmes de esos espantosos en los que sabes lo que va a pasar, en los que todos son buenos o acaban siéndolo y todo es perfecto. Me encanta tumbarme en la cama con mi madre y verlos, yo, mientras ella intenta dormir. Me hacen creer en la humanidad, y lo que es más importante me hacen feliz.
La vida normalmente la complicamos y no es como en esas películas pero no me importa. Me gusta verlas y soñar con la utopía de un mundo mejor. A veces veo cosas más profundas o las leo, pero no siempre tengo un día profundo en el que me guste deprimirme o simplemente ver algo que me haga pensar. Hay días en los que me gusta descansar del mundo, de mi, de la tristeza, del trabajo... y disfrutar de un libro o una película en el que el mayor reto sea saber con qué chico va a terminar la protagonista.
lunes, marzo 10, 2008
Preguntar= cuidar?
Hay una cosa que me molesta soberanamente. La gente que piensa que con preguntarte algo está cuidando de ti. No, no es cierto.
Pongamos un ejemplo típico, si tu me preguntas:-¿Qué has comido?-
Primero estas asumiendo que no he comido bien. Segundo ya no soy una nena y tu no eres mi padre o madre. Prueba a en lugar de preguntarme hacerme la cena. O ignorar la situación porque a veces comemos mal todos. O intenta ver si es algo que se repite a menudo y entonces regaña. Si ha sido una vez realmente no tiene importancia. Probablemente haya comido mal y tú te lo estas oliendo. Pero no tiene sentido recriminarme por ello. No tengo un transtorno alimentario. Probablemente ese día no quería comer sola o he picado algo y se me ha ido el hambre o pueden haber pasado miles de cosas de las que en principio tras los 18 no tengo porque dar explicaciones, de cosas tan poco importantes. Y como este ejemplo seguro que existen miles que a vosotros os están pasando por la cabeza en este momento.
El mero hecho de preguntar es para que la mente del que pregunta se quede tranquila, bien ante la mentira, bien ante la constatación de que estaba equivocado, o bien ante la reprimenda al que no ha hecho eso que se supone tiene que hacer. Mira cuido de ti, te riño, me preocupo.
Es una cosa que me revienta y me pone de mal humor. Lo cual lleva a la consiguiente riña. Y te dices a ti mismo, ya soy mayor. A menudo ante estas situaciones que te indignan te sientes como un niño de 8 años diciéndole a su madre. -Mamá, pero ya soy mayor.- Y realmente eres mayor, y puedes saltarte una comida, no ducharte un día, olvidarte de algo... cualquier cosa de esas que moralmente son horrorosas, pero que todos hacemos, por perrería, por cinco minutos más en la cama o simplemente por hacer algo más interesante. En el fondo nadie sale perdiendo, si no es habitual.
Pongamos un ejemplo típico, si tu me preguntas:-¿Qué has comido?-
Primero estas asumiendo que no he comido bien. Segundo ya no soy una nena y tu no eres mi padre o madre. Prueba a en lugar de preguntarme hacerme la cena. O ignorar la situación porque a veces comemos mal todos. O intenta ver si es algo que se repite a menudo y entonces regaña. Si ha sido una vez realmente no tiene importancia. Probablemente haya comido mal y tú te lo estas oliendo. Pero no tiene sentido recriminarme por ello. No tengo un transtorno alimentario. Probablemente ese día no quería comer sola o he picado algo y se me ha ido el hambre o pueden haber pasado miles de cosas de las que en principio tras los 18 no tengo porque dar explicaciones, de cosas tan poco importantes. Y como este ejemplo seguro que existen miles que a vosotros os están pasando por la cabeza en este momento.
El mero hecho de preguntar es para que la mente del que pregunta se quede tranquila, bien ante la mentira, bien ante la constatación de que estaba equivocado, o bien ante la reprimenda al que no ha hecho eso que se supone tiene que hacer. Mira cuido de ti, te riño, me preocupo.
Es una cosa que me revienta y me pone de mal humor. Lo cual lleva a la consiguiente riña. Y te dices a ti mismo, ya soy mayor. A menudo ante estas situaciones que te indignan te sientes como un niño de 8 años diciéndole a su madre. -Mamá, pero ya soy mayor.- Y realmente eres mayor, y puedes saltarte una comida, no ducharte un día, olvidarte de algo... cualquier cosa de esas que moralmente son horrorosas, pero que todos hacemos, por perrería, por cinco minutos más en la cama o simplemente por hacer algo más interesante. En el fondo nadie sale perdiendo, si no es habitual.
domingo, marzo 09, 2008
viernes, marzo 07, 2008
Pulsiones.
Sólo sé escribir poemas en prosa. Nacen solos, se originan en la naturalidad de mis palabras. El ritmo lo marcan las notas de mi teclado. No sé escribir. Únicamente respondo a la necesidad inconsciente de volcar esta compulsión sobre las teclas de mi ordenador. No puedo dejar de pensar. Para la maquinaria que azota a mis oidos se me hace imposible. Yo escucho una voz en mi cabeza. Recita, incita, escribe poemas. Si ve en la calle una mujer hermosa alaba sus curvas, delimita sus encantos. Si mientras me ducho una idea con otra se asocia, es normal, es licito. No es otra cosa que mi cerebro narrando en prosa.
A veces me siento como la voz en off de una película intimista. Siguiendo secuencia a secuencia las acciones de mi personaje y explicándole mentalmente a la gente las motivaciones o las neuras que acompañan a mis movimientos en la pantalla. Esta especie de esquizofrenia me acompaña. Me consume, me alimenta.
Me gustaría tener un grabador de memeoria y reproducir tranquilamente algunos pensamientos, que no se queden perdidos mientras la vida sueña.
A veces me siento como la voz en off de una película intimista. Siguiendo secuencia a secuencia las acciones de mi personaje y explicándole mentalmente a la gente las motivaciones o las neuras que acompañan a mis movimientos en la pantalla. Esta especie de esquizofrenia me acompaña. Me consume, me alimenta.
Me gustaría tener un grabador de memeoria y reproducir tranquilamente algunos pensamientos, que no se queden perdidos mientras la vida sueña.
miércoles, marzo 05, 2008
Regularidad...
Yo podría decir sin ningún lugar a dudas que hora es por mis horarios en cuanto a temas orgánicos. Expondré algunos ejemplos. Tengo una hora de ir a dormir, esta es fija y se puede saber que hora es y cuánto hace que tenía que irme a dormir por las diferentes fases en por las que paso. A Jere la que le resulta más divertida es cuando digo "que suave estoy" a partir de ese momento no hay vuelta atrás, me quedan 5 minutos. Me empiezo a despertar 2 minutos antes de que suene el despertador. Voy al baño 4 veces al día, y casi siempre a la misma hora, si he comido algo que me ha sentado mal la cosa cambia un poco.
Mis rutinas son habituales. Con dos o tres días que repita una rutina, si no la cambio y no hago nada por impedirla, seguirá estando establecida de por vida. Incluso, cambiando larutina un par de días sólo necesito uno para volver a retomarla. Mi padre siempre dijo que yo era un relojito. Lo decía cuando era pequeña porque siempre me iba a dormir a la misma hora, pero lo clavaba. Mis rutinas son diurnas, porque yo soy diurna. Así que si me sacas hasta las 4 de la mañana estas rompiendo mi rutina. Me despertaré a las 8, a lo sumo a las 9, y estaré hecha polvo todo el día.
Mis rutinas son habituales. Con dos o tres días que repita una rutina, si no la cambio y no hago nada por impedirla, seguirá estando establecida de por vida. Incluso, cambiando larutina un par de días sólo necesito uno para volver a retomarla. Mi padre siempre dijo que yo era un relojito. Lo decía cuando era pequeña porque siempre me iba a dormir a la misma hora, pero lo clavaba. Mis rutinas son diurnas, porque yo soy diurna. Así que si me sacas hasta las 4 de la mañana estas rompiendo mi rutina. Me despertaré a las 8, a lo sumo a las 9, y estaré hecha polvo todo el día.
viernes, febrero 08, 2008
El mundo de fuera.
En Madrid todo el mundo ve famosos. Yo no. Puede que yo no los vea porque no me fijo. En el metro voy leyendo, por la calle voy a mi bola, y cuando quedamos con alguien hablo y estoy en mi momento (pum pum). Realmente me da igual, yo voy por Madrid como por Alicante en mi mundo de luz y de color. Después me quejo cuando la gente dice que soy feliz. Si realmente vivo en mi mente.
Ya he dicho alguna vez que yo no paro nunca de pensar, al menos y que yo sepa, mientras estoy despierta. Así que como voy pensando en mis cosas me enmimismo y no me fijo en el mundo. Resultado la gente tiene anécdotas de que ha visto a nosequien y a nosecuantos. Yo no tengo ese tipo de anécdotas. El otro día parece que vieron a Martina Klein en un chino o han visto a Sabina en el metro o se encontraron con el guapo de los hombres de paco en un concierto. Lo cierto es que no me importa, porque esas personas tienen su vida y yo no soy nadie para interrumpir su ocio. Un pequeño yo me dice que me gustaría haber visto a Sabina en el metro.
De todas maneras hay gente que es mejor no ver. Hoy donde hemos ido estaba Carmen Alcaide. En honor a la verdad yo no la he visto, pero más bien porque no la quería ver y no me he fijado. Zon7 la ha visto y dice, me bajo (el sitio tenía dos pisos) porque sino va a correr... el tomate, aggg.
Si hay que no ver a Sabina para no ver a Carmen, me parece bien. Yo seguiré en mi mundo. He vivido 26 años sin que me preocupe gente a la que no conozco y que tiene la vida solucionada, espero que Madrid no cambie eso.
Ya he dicho alguna vez que yo no paro nunca de pensar, al menos y que yo sepa, mientras estoy despierta. Así que como voy pensando en mis cosas me enmimismo y no me fijo en el mundo. Resultado la gente tiene anécdotas de que ha visto a nosequien y a nosecuantos. Yo no tengo ese tipo de anécdotas. El otro día parece que vieron a Martina Klein en un chino o han visto a Sabina en el metro o se encontraron con el guapo de los hombres de paco en un concierto. Lo cierto es que no me importa, porque esas personas tienen su vida y yo no soy nadie para interrumpir su ocio. Un pequeño yo me dice que me gustaría haber visto a Sabina en el metro.
De todas maneras hay gente que es mejor no ver. Hoy donde hemos ido estaba Carmen Alcaide. En honor a la verdad yo no la he visto, pero más bien porque no la quería ver y no me he fijado. Zon7 la ha visto y dice, me bajo (el sitio tenía dos pisos) porque sino va a correr... el tomate, aggg.
Si hay que no ver a Sabina para no ver a Carmen, me parece bien. Yo seguiré en mi mundo. He vivido 26 años sin que me preocupe gente a la que no conozco y que tiene la vida solucionada, espero que Madrid no cambie eso.
martes, febrero 05, 2008
Fumar.
Ayer pasó una cosa a la que en principio no le di importancia. Realmente no es que sea importante, sino que es algo más o menos común. No me importa que la gente fume, de hecho me parece una barbaridad la ley antitabaco. Mi idea es que es mejor formar que prohibir. Pero hoy pensando he entendido para que tipo de personas se hizo esa ley.
Fuimos a un restaurante y nos preguntaron zona de fumador o de no fumador. Normalmente me trae sin cuidado. Aunque en sitios cerrados, y puestos a elegir, prefiero no fumador, por eso de que la ropa después te huele como un cenicero. Si vamos con gente que fuma me siento en fumador y sin problemas. El caso es que una persona de nuestro grupo respondió rápidamente: De fumador; solo fumo yo, pero... y algo que vino a significar el resto os aguantáis. Mis amigos habitualmente no fuman, yo no fumo, y he defendido en múltiples ocasiones a los fumadores que son tratados como leprosos. No tengo problemas con ninguno de los dos bandos. Ahora, si en un grupo de nueve personas sólo fuma una, por qué tenemos que fumar las otras ocho. No lo entiendo. La misma consideración que tengo yo con ellos, de al menos preguntar, de vez en cuando me gustaría que la tuviesen conmigo, aunque al final no me importe ir a zona de leprosos fumadores. No estoy criticando el hecho de fumar que es una decisión personal, pero sí el hecho de anteponerse a los demás y no respetar ni preguntar siquiera.
Lo cierto es que en la zona de fumadores sólo estábamos nosotros, y no estuvo mal, apartados de la marabunta, que no era mucha. Acabábamos de salir de un pub, bar o como queráis llamarlo, que me dejó la ropa oliendo a cenicero. Debo de reconocer que lo detesto, no me importa que se fume, pero por favor, vayamos a lugares que tengan un buen extractor o que por lo menos abran las ventanas cuando se llena de humo. Cuando quedó con estos amigos nuevos, procuro no ponerme ropa que acabe de lavar, sino cosas usadas. Aunque airees las cosas que han entrado en un lugar con humo siempre queda ese resto de olor, y te vas preguntando todo el día de donde viene ese olor y si serás tu.
Fuimos a un restaurante y nos preguntaron zona de fumador o de no fumador. Normalmente me trae sin cuidado. Aunque en sitios cerrados, y puestos a elegir, prefiero no fumador, por eso de que la ropa después te huele como un cenicero. Si vamos con gente que fuma me siento en fumador y sin problemas. El caso es que una persona de nuestro grupo respondió rápidamente: De fumador; solo fumo yo, pero... y algo que vino a significar el resto os aguantáis. Mis amigos habitualmente no fuman, yo no fumo, y he defendido en múltiples ocasiones a los fumadores que son tratados como leprosos. No tengo problemas con ninguno de los dos bandos. Ahora, si en un grupo de nueve personas sólo fuma una, por qué tenemos que fumar las otras ocho. No lo entiendo. La misma consideración que tengo yo con ellos, de al menos preguntar, de vez en cuando me gustaría que la tuviesen conmigo, aunque al final no me importe ir a zona de leprosos fumadores. No estoy criticando el hecho de fumar que es una decisión personal, pero sí el hecho de anteponerse a los demás y no respetar ni preguntar siquiera.
Lo cierto es que en la zona de fumadores sólo estábamos nosotros, y no estuvo mal, apartados de la marabunta, que no era mucha. Acabábamos de salir de un pub, bar o como queráis llamarlo, que me dejó la ropa oliendo a cenicero. Debo de reconocer que lo detesto, no me importa que se fume, pero por favor, vayamos a lugares que tengan un buen extractor o que por lo menos abran las ventanas cuando se llena de humo. Cuando quedó con estos amigos nuevos, procuro no ponerme ropa que acabe de lavar, sino cosas usadas. Aunque airees las cosas que han entrado en un lugar con humo siempre queda ese resto de olor, y te vas preguntando todo el día de donde viene ese olor y si serás tu.
miércoles, enero 09, 2008
Frases
Heaven or Hell is whatever you're thinking the seconds between your body dying and your brain dying.
El cielo o el infierno es cualquier cosa que pienses en los segundos entre la muerte de tu cuerpo y la muerte de tu cerebro.
A veces, lees frases que te apetece compartir, o que te llaman a gritos. Esta me ha gustado.
El cielo o el infierno es cualquier cosa que pienses en los segundos entre la muerte de tu cuerpo y la muerte de tu cerebro.
A veces, lees frases que te apetece compartir, o que te llaman a gritos. Esta me ha gustado.
martes, enero 08, 2008
Reyes.
Los reyes de mi suegra me ha regalado unas botas de agua. La mayoría pensareis que es algo extraño que me hagan ilusión unas botas de lluvia. Pero, es que yo me he criado en Alicante. En Alicante no llueve. Bueno, si que llueve, pero cuando lo hace, no sales de casa, porque más que llover se inunda. Así que he podido saltar poco en los charcos tanto como me gustaría, y sólo recuerdo haber tenido unas botas de agua rosas cuando era pequeña. Ibamos bastante a Galicia y un año tuve unas botas de agua. No sé porque pero, me hacían mucha ilusión. Aunque soy de climas cálidos, la lluvia es algo que siempre ha ido conmigo. Quizás sea por la melancolía que a veces me inunda.
Así que me han comprado las botas de agua más raras que han encontrado. (No sé de donde habrán sacado la idea de que me gustan las cosas extrañas). Ahora que vivo en Madrid, tengo una excusa para llevarlas, porque en Madrid llueve más y hace más frío. Los reyes (otros) también se han acordado de dejarme unas orejeras, para que no coja más otitis ^^', y un paraguas para complementar el conjunto. Los reyes son supermajos y me están equipando para el invierno frío y duro de Madrid, que aún quedan Enero y Febrero que son los meses más duros. Aunque hoy hace un día estupendo.
Así que me han comprado las botas de agua más raras que han encontrado. (No sé de donde habrán sacado la idea de que me gustan las cosas extrañas). Ahora que vivo en Madrid, tengo una excusa para llevarlas, porque en Madrid llueve más y hace más frío. Los reyes (otros) también se han acordado de dejarme unas orejeras, para que no coja más otitis ^^', y un paraguas para complementar el conjunto. Los reyes son supermajos y me están equipando para el invierno frío y duro de Madrid, que aún quedan Enero y Febrero que son los meses más duros. Aunque hoy hace un día estupendo.
En el momento que el otro crece, uno se asusta y comienza a cometer errores.
Me he estado fijando últimamente en los motivos básicos de las separaciones de parejas que llevan mucho tiempo juntas. Además parece que todo el mundo quiere recordarmelo. Hoy mismo mi hermano me pregunta, sin venir a cuento para mi ¿qué opinas de la familia tradicional? Ante tal pregunta me he quedado estupefacta y le he preguntado, ¿qué quieres decir con que qué opino? Y me dice, hemos estado discutiendo en clase sobre que la familia tradicional se está extinguiendo.
Mi principal tesis al respecto, avalado por las últimas batallas conyugales de las que he sido testigo, 3, es que uno de los dos crece. Ya no vivimos en una sociedad en la que eres mayor a los 30, vivimos en una sociedad en la que esa edad es el fin de la adolescencia. Puedes haberla conocido antes, y entonces hasta los 80 años (media de vida), son más de 50 años. Tienes que pasar más tiempo con la otra persona y eso hace que sea mucho más dificil el "y vivieron felices para siempre". Más tiempo supone más cambios, más cosas que puedes hacer con tu vida, más personas que puedes ser, más personas que pueden cambiar tu forma de pensar... más vida.
Si a esto añadimos otros dos factores determinantes como es que a lo largo de todo ese tiempo puede que uno de los dos cambie sus objetivos de vida, o lo que quiere para su futuro, y, el hecho de que ahora ganan dinero los dos tenemos las separaciones servidas en bandeja. ¿Para qué vas a aguantar si puedes estar mejor sin él o ella? Puedes mantenerlo como amigo pero sin objetivos comunes, el amor se vuelve una razón muy debil ante las batallas que se libran cada día, se desgasta, y acabará siendo tu amigo más que tu pareja. Le tienes cariño, pero puede que haya días en los que no recuerdes por qué te enamoraste de él o ella. Como amigo puede seguir su camino, puedes seguir queriéndolo y respetándolo. Como pareja te haría la vida imposible, y haría tus objetivos inalcanzables, acabarías frustrado. ¿Quién desea una vida de frustración? Frustración versus amor. Poca gente esta dispuesta a entregarse tanto a otra persona, a cambiar sus planes sobre la marcha por su compañero, a anteponer la felicidad de la pareja a la suya propia. Simplemente una de las dos cosas te llena más y normalmente te llena más lo que te permite crecer, lo que no te estanca. Si te acompañan en el camino del crecimiento genial, sino es una lástima pero lo dejarás en ese punto del tenedor en el que vuestros caminos se bifurcaron.
En 2 casos próximos, han pasado cosas parecidas. Ellas han abierto sus alas al mundo y ellos las han perdido. Uno de ellos ha crecido. Han crecido hacia un lugar en el que se sentían desarrolladas. La relación se ha visto afectada, porque no eran las mismas personas, y los roles han cambiado. Ellas tenían más poder, más control y pedían más, más comprensión, más compromiso, más igualdad, más reconocimiento, o simplemente se han metido en un terreno que no era el pactado. Ya no estaba tan claro quién proveia de qué, quién se encargaba de qué. Había que revisar y actualizar el contrato. Y lo que es más importante, el otro no acompañó en el crecimiento, dieron por sentado que ante las nuevas experiencias su pareja no cambiaría. No es tan simple, ni siquiera es cierto que siempre crezcan ellas. Lo que pasa es que esto desencadena comportamientos o actitudes que acaban con la pareja, con su equilibrio. Porque, seamos francos, esto por si sólo no rompe una pareja. Siempre acaban saliendo a la luz las inseguridades, los errores que todos cometemos por miedo y se acaba perdiendo a la pareja en algún lugar, volviendose esta un desconocido. Pero es un factor a tener en cuenta. En el momento que el otro crece, uno se asusta y comienza a cometer errores. En algunos casos errores imperdonables, que tienen justificaciones muy válidas. El resultado es que te sientes solo, a pesar de tener al lado a esa pareja que se supone que te quiere por y a pesar de tus imperfecciones, a aquel que te iba a acompañar todo el camino y servirte de bastón cuando lo necesitaras.
En el mundo de los negocios todo el mundo asume un contrato, cuando ese contrato se vuelve ineficiente ambas partes se sientan y renegocian o rompen el contrato. El problema viene porque en el amor, no es tan fácil sentarse y renegociarlo, o entenderlo como un contrato. Las emociones y los sentimientos habitualmente no dejan o no quieren ver lo que hay detrás de ellos. Y acaba disolviéndose la compañía, ante el desacuerdo de los socios.
Sólo es algo que he notado. Que nos pasa a todos y que todos intentamos que no nos pase. Pero la vida es muy dura y muy larga y necesitamos a un compañero que empuje con nosotros, no alguien a quien tengamos que arrastrar o que empuje en otra dirección.
Mi principal tesis al respecto, avalado por las últimas batallas conyugales de las que he sido testigo, 3, es que uno de los dos crece. Ya no vivimos en una sociedad en la que eres mayor a los 30, vivimos en una sociedad en la que esa edad es el fin de la adolescencia. Puedes haberla conocido antes, y entonces hasta los 80 años (media de vida), son más de 50 años. Tienes que pasar más tiempo con la otra persona y eso hace que sea mucho más dificil el "y vivieron felices para siempre". Más tiempo supone más cambios, más cosas que puedes hacer con tu vida, más personas que puedes ser, más personas que pueden cambiar tu forma de pensar... más vida.
Si a esto añadimos otros dos factores determinantes como es que a lo largo de todo ese tiempo puede que uno de los dos cambie sus objetivos de vida, o lo que quiere para su futuro, y, el hecho de que ahora ganan dinero los dos tenemos las separaciones servidas en bandeja. ¿Para qué vas a aguantar si puedes estar mejor sin él o ella? Puedes mantenerlo como amigo pero sin objetivos comunes, el amor se vuelve una razón muy debil ante las batallas que se libran cada día, se desgasta, y acabará siendo tu amigo más que tu pareja. Le tienes cariño, pero puede que haya días en los que no recuerdes por qué te enamoraste de él o ella. Como amigo puede seguir su camino, puedes seguir queriéndolo y respetándolo. Como pareja te haría la vida imposible, y haría tus objetivos inalcanzables, acabarías frustrado. ¿Quién desea una vida de frustración? Frustración versus amor. Poca gente esta dispuesta a entregarse tanto a otra persona, a cambiar sus planes sobre la marcha por su compañero, a anteponer la felicidad de la pareja a la suya propia. Simplemente una de las dos cosas te llena más y normalmente te llena más lo que te permite crecer, lo que no te estanca. Si te acompañan en el camino del crecimiento genial, sino es una lástima pero lo dejarás en ese punto del tenedor en el que vuestros caminos se bifurcaron.
En 2 casos próximos, han pasado cosas parecidas. Ellas han abierto sus alas al mundo y ellos las han perdido. Uno de ellos ha crecido. Han crecido hacia un lugar en el que se sentían desarrolladas. La relación se ha visto afectada, porque no eran las mismas personas, y los roles han cambiado. Ellas tenían más poder, más control y pedían más, más comprensión, más compromiso, más igualdad, más reconocimiento, o simplemente se han metido en un terreno que no era el pactado. Ya no estaba tan claro quién proveia de qué, quién se encargaba de qué. Había que revisar y actualizar el contrato. Y lo que es más importante, el otro no acompañó en el crecimiento, dieron por sentado que ante las nuevas experiencias su pareja no cambiaría. No es tan simple, ni siquiera es cierto que siempre crezcan ellas. Lo que pasa es que esto desencadena comportamientos o actitudes que acaban con la pareja, con su equilibrio. Porque, seamos francos, esto por si sólo no rompe una pareja. Siempre acaban saliendo a la luz las inseguridades, los errores que todos cometemos por miedo y se acaba perdiendo a la pareja en algún lugar, volviendose esta un desconocido. Pero es un factor a tener en cuenta. En el momento que el otro crece, uno se asusta y comienza a cometer errores. En algunos casos errores imperdonables, que tienen justificaciones muy válidas. El resultado es que te sientes solo, a pesar de tener al lado a esa pareja que se supone que te quiere por y a pesar de tus imperfecciones, a aquel que te iba a acompañar todo el camino y servirte de bastón cuando lo necesitaras.
En el mundo de los negocios todo el mundo asume un contrato, cuando ese contrato se vuelve ineficiente ambas partes se sientan y renegocian o rompen el contrato. El problema viene porque en el amor, no es tan fácil sentarse y renegociarlo, o entenderlo como un contrato. Las emociones y los sentimientos habitualmente no dejan o no quieren ver lo que hay detrás de ellos. Y acaba disolviéndose la compañía, ante el desacuerdo de los socios.
Sólo es algo que he notado. Que nos pasa a todos y que todos intentamos que no nos pase. Pero la vida es muy dura y muy larga y necesitamos a un compañero que empuje con nosotros, no alguien a quien tengamos que arrastrar o que empuje en otra dirección.
domingo, diciembre 30, 2007
Depresión.
Si me tumbo y no me muevo puedo oír la lluvia aunque no llueva. Si me tumbo y no me muevo puedo llorar sin que una lágrima caiga por mi mejilla. Si me tumbo y no me muevo puedo dejar de existir por un instante. Si me acurruca bien pequeñita en mi cama ya no ocupo espacio. Si me acurruco bien pequeñita en mi cama el ruido de mi respiración ya no se oye. Si me acurruco bien pequeñita en mi cama no existe el mundo de fuera.
Si la tristeza se apodera de mi ánimo dejo de creer en el sol. Si la tristeza se apodera de mi ánimo ya no suenan las canciones que resuenan en mi pecho. Si la tristeza se apodera de mi ánimo mis manos ya no se mueven para acariciar tu pelo. Si la tristeza me hace un ovillo el corazón mi corazón ya no late. Si la tristeza me hace un ovillo el corazón mis venas ya no transportan la sangre. Si la tristeza me hace un ovillo el corazón ya no se mueve mi esternón.
Si...
Si la tristeza se apodera de mi ánimo dejo de creer en el sol. Si la tristeza se apodera de mi ánimo ya no suenan las canciones que resuenan en mi pecho. Si la tristeza se apodera de mi ánimo mis manos ya no se mueven para acariciar tu pelo. Si la tristeza me hace un ovillo el corazón mi corazón ya no late. Si la tristeza me hace un ovillo el corazón mis venas ya no transportan la sangre. Si la tristeza me hace un ovillo el corazón ya no se mueve mi esternón.
Si...
viernes, diciembre 28, 2007
Para las mamis
Hace días que le doy vueltas a un poema, no es muy navideño pero es muy bonito y muy triste...
Ya era muy viejecita... Y un año y otro año
se fue quedando sola con su tiempo sin fin.
Sola con su sonrisa de que nada hace daño,
sola como una hermana mayor en su jardín.
Se fue quedando sola con los brazos abiertos,
que es como crucifican los hijos que se van,
con su suave manera de cruzar los cubiertos,
y aquel olor a limpio de sus batas de holán.
Déjenme recordarla con su vals en el piano,
como yéndose un poco con lo que se le fue;
y con qué pesadumbre se mira la mano
cuando le tintineaba su taza de café.
Se fue quedando sola, sola... sola en su mesa,
en su casita blanca y en su lento sillón;
y si alguien no conoce que soledad es esa,
no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.
Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,
en aquel "hasta pronto" que fue un adiós final,
aprendí que unas manos pueden ser mariposas,
dos mariposas tristes volando en su portal.
Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.
Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió:
Ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,
ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.
Jose Ángel Buesa.
Ya era muy viejecita... Y un año y otro año
se fue quedando sola con su tiempo sin fin.
Sola con su sonrisa de que nada hace daño,
sola como una hermana mayor en su jardín.
Se fue quedando sola con los brazos abiertos,
que es como crucifican los hijos que se van,
con su suave manera de cruzar los cubiertos,
y aquel olor a limpio de sus batas de holán.
Déjenme recordarla con su vals en el piano,
como yéndose un poco con lo que se le fue;
y con qué pesadumbre se mira la mano
cuando le tintineaba su taza de café.
Se fue quedando sola, sola... sola en su mesa,
en su casita blanca y en su lento sillón;
y si alguien no conoce que soledad es esa,
no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.
Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,
en aquel "hasta pronto" que fue un adiós final,
aprendí que unas manos pueden ser mariposas,
dos mariposas tristes volando en su portal.
Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.
Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió:
Ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,
ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.
Jose Ángel Buesa.
viernes, diciembre 21, 2007
Yo creo en el matrimonio
Para los que no lo sepan zon7 y yo llevamos 7 años ininterrumpidos (se supone que estamos en la crisis de los 7, pero más bien, yo, estoy en la crisis del cuarto de vida). Es fácil de contar, es el último dígito del año. Ayer una compañera de trabajo de zon7, que esta casada, nos preguntó cuanto tiempo llevábamos juntos, a lo cual yo le pregunté cuanto tiempo llevaba casada y cuanto tiempo había salido con él. Ella respondió 2 años y 2 años, lo que hacen 4. Ante esto, zon7 dijo que nosotros llevábamos el doble, y ahí yo puntualicé, no vaya a ser que contemos de más y nos equivoquemos.
Bueno, el caso es que la conversación siguió por los derroteros habituales, ¿y qué esperan para casarse?, Uff que pereza... Y llegó la mítica frase "es que yo creo en el matrimonio". Últimamente todo el mundo se casa.
A ver, yo creo* en el matrimonio, y en el divorcio y en la separación de bienes y en las familias puñeteras y en los hijos y en las nubes y en la navidad y en millones de cosas más. Son cosas que puedo ver. También pienso que la mayoría de las cosas de esta vida son perecederas y tienen un ciclo de vida, eso te lo enseñan bien en mi carrera. Otra cosa es que tú creas que tu matrimonio va a durar. Puedes tener suerte y encontrar algo maravilloso que no caduque. Hasta ahí genial. Yo, soy más de vivir el día a día. Y zon7 y yo todavía no tenemos ninguna responsabilidad, ni ningún motivo por el que casarnos, estamos bien como estamos. Si me caso me imagino que será una cuestión de papeles, porque todo el mundo sabe que hoy por hoy zon7 y la que suscribe se quieren, no necesitas más muestras que pasar con nosotros una tarde. Somos como una película de Jack Lemon y Walter Matthau, con sus obvias diferencias. Mi padre dice que el lo paga todo pero que no me puedo perder la experiencia. Pero ¿qué hago si no me hace ilusión? No necesito un vestido blanco para demostrar que quiero a zon7, ni para demostrarme que él me quiere a mi.
Él sabe que tiene que pedírmelo y yo sé que tendré que hacer una fiesta con su familia. Son las condiciones de nuestro contrato.
Bueno, ahora que conocéis mi opinión al respecto os dejo que penséis en que creéis vosotros.
*Doy por sentado que existen, porque existen. Piensan luego existen.
Bueno, el caso es que la conversación siguió por los derroteros habituales, ¿y qué esperan para casarse?, Uff que pereza... Y llegó la mítica frase "es que yo creo en el matrimonio". Últimamente todo el mundo se casa.
A ver, yo creo* en el matrimonio, y en el divorcio y en la separación de bienes y en las familias puñeteras y en los hijos y en las nubes y en la navidad y en millones de cosas más. Son cosas que puedo ver. También pienso que la mayoría de las cosas de esta vida son perecederas y tienen un ciclo de vida, eso te lo enseñan bien en mi carrera. Otra cosa es que tú creas que tu matrimonio va a durar. Puedes tener suerte y encontrar algo maravilloso que no caduque. Hasta ahí genial. Yo, soy más de vivir el día a día. Y zon7 y yo todavía no tenemos ninguna responsabilidad, ni ningún motivo por el que casarnos, estamos bien como estamos. Si me caso me imagino que será una cuestión de papeles, porque todo el mundo sabe que hoy por hoy zon7 y la que suscribe se quieren, no necesitas más muestras que pasar con nosotros una tarde. Somos como una película de Jack Lemon y Walter Matthau, con sus obvias diferencias. Mi padre dice que el lo paga todo pero que no me puedo perder la experiencia. Pero ¿qué hago si no me hace ilusión? No necesito un vestido blanco para demostrar que quiero a zon7, ni para demostrarme que él me quiere a mi.
Él sabe que tiene que pedírmelo y yo sé que tendré que hacer una fiesta con su familia. Son las condiciones de nuestro contrato.
Bueno, ahora que conocéis mi opinión al respecto os dejo que penséis en que creéis vosotros.
*Doy por sentado que existen, porque existen. Piensan luego existen.
martes, diciembre 18, 2007
La maldición.
Como tengo superpoderes, también existe sobre mi una maldición, que creí que no me seguiría hasta Madrid pero lo ha hecho. Resulta que cada vez que tengo que tender mucho llueve.
La semana pasada rompí la lavadora, el cierre. Reparación estúpida que no hizo falta ni llamar al técnico y la piececita cuesta unos 4 euros, gracias a dios. Este pequeño accidente no nos ha permitido poner lavadoras hasta ayer, que compre la pieza. Así que ayer pusimos dos lavadoras, porque además la crolls esta (marca que no había oído en la vida y que no aparece por internet pero que es muy buena) no tiene mucha capacidad, no como en mi casa, que es mi LG bonita, ENORME, de carga superior y sencillita de usar. Por cierto, si alguien sabe como funcionan los programas de una Crolls, en la rueda tengo una |P(supongo prelavado) ABC (supongo lavado normal) |DE |G, que me lo explique que en innete hay millones de personas con el mismo problema.
Bueno pues la lavadora esta me odia, pero no más que yo a ella. Es la conclusión que he sacado porque no puedo abrirla y zon7 va y la abre sin problemas. Ahora es porque no la dejo reposar suficiente.
Pues eso que ha llovido despues de 9 días de sol increibles en los que podía tomar el sol desde la cama :( Qué duro es estar lejos de casa (aunque sea yo quien se lo ha buscado).
La semana pasada rompí la lavadora, el cierre. Reparación estúpida que no hizo falta ni llamar al técnico y la piececita cuesta unos 4 euros, gracias a dios. Este pequeño accidente no nos ha permitido poner lavadoras hasta ayer, que compre la pieza. Así que ayer pusimos dos lavadoras, porque además la crolls esta (marca que no había oído en la vida y que no aparece por internet pero que es muy buena) no tiene mucha capacidad, no como en mi casa, que es mi LG bonita, ENORME, de carga superior y sencillita de usar. Por cierto, si alguien sabe como funcionan los programas de una Crolls, en la rueda tengo una |P(supongo prelavado) ABC (supongo lavado normal) |DE |G, que me lo explique que en innete hay millones de personas con el mismo problema.
Bueno pues la lavadora esta me odia, pero no más que yo a ella. Es la conclusión que he sacado porque no puedo abrirla y zon7 va y la abre sin problemas. Ahora es porque no la dejo reposar suficiente.
Pues eso que ha llovido despues de 9 días de sol increibles en los que podía tomar el sol desde la cama :( Qué duro es estar lejos de casa (aunque sea yo quien se lo ha buscado).
jueves, diciembre 13, 2007
Warhol sobre warhol. Fotos de colega.
¿Por qué algo tiene derecho a ser expuesto con el único reconocimiento de que esta relacionado con alguien importante? Me explico. El otro día fuimos a la casa encendida a ver la exposición Warhol sobre warhol. Hasta ahí bien. Había unos cuantos retratos de Warhol pintados por otras personas a las que yo no conozco. Aquí sale a relucir mi incultura pictórica, que es mucha. Fotos hechas con sus amigos o haciendo él tonto con ellos o de el haciendo el tonto o de él sacándole una foto a alguien que le saca una foto, lo lamento pero no lo entiendo. No sé que interés pueden tener. Es como prensa rosa en un museo. Era un artista, pero no por ello todo lo que hacía era artístico, iba al baño como los demás. Había unas cuantas obras rodeadas de fotografías personales, de fotografías extrañas y de las fotografías que le servían como base para lo que hacía.
De todas maneras al final valió la pena. zon7 encontró una obra que le gustó porque se mezclan realidad y dibujo. Dice que le recuerda a un videoclip. Era otra composición de estas:
Y yo encontré la mía que es una de zapatos, con textura, polvo de diamante sintético y relieve, de su época shadows y glam, que me llamó la atención y que no he encontrado por la red.
De todas maneras al final valió la pena. zon7 encontró una obra que le gustó porque se mezclan realidad y dibujo. Dice que le recuerda a un videoclip. Era otra composición de estas:
Libre acceso a la información...
Probemos un experimento. Vamos a pensar que esto es una película. La batalla tiene lugar en Internet, el objeto de la disputa el libre acceso a la información. Tenemos dos grandes contrincantes el status quo, el poder, y la resistencia, los rebeldes que quieren derrocarlo. El status quo serán las multinacionales. Pensemos que, los rebeldes son los hackers, en el sentido amplio de la palabra. A ver, lo explicaré mejor, los que cogen una serie y cuelgan un capítulo en Internet, lo que consiguen que el sistema operativo de Apple funcione sobre un PC normal, es decir, los que liberalizan la información. Y también tenemos a todos esos millones de personas que están en medio en esta guerra cruzada, aquellos que simpatizan con ambos bandos. Sí, esas personas que se descargan una serie porque ponen una excusa cualquiera y a su vez entienden y apoya a los que luchan por defender el trabajo de los demás, porque al fin y al cabo la producción de información es trabajo. Remunerado o no, producido como afición, como medio para ganarse las habichuelas o porque se tiene algo que decir, toda la información que se produce es trabajo. Hasta aquí ya tenemos los actores principales y el tema central de la película. Recapitularemos. Multinacionales, resistencia y gente normal son los actores. Diferencias irreconciliables sobre la libre circulación de la información como móvil del enfrentamiento, ya que unos controlando los medios de distribución ganan dinero.
sábado, diciembre 08, 2007
¿Es este el trabajo de tu vida?
Esta es una de las preguntas con las que te puedes encontrar en una entrevista. Llegados aquí, yo tengo una pregunta, ¿con 26 años alguien sabe cual es el rabajo de su vida? Mucho menos sin haberlo probado. Si digo la verdad, yo no tengo nada claro que quiero hacer con el resto de mi vida. Creía que quería ser creativo publicitario, pero no me siento cómoda diseñando. No me quieren como ejecutivo de cuentas junior. Creo que me gustaría algo relacionado con la comunicación global en una empresa o programador de parrillas televisivas. Pero no lo sé. Me gusta escribir, me gusta la gente y hablar, me gusta buscar ideas pra vender cosas... Pero no sé exáctamente que quiero hacer el resto de mi vida.
Para mi es como que con 15 años te pregunten si alguien tu ligue o tu novio es el hombre de tu vida. Si tu vida se acaba a los 16 pues probablemente sí, en caso contrario, la vida lo dirá.
Yo ya me he equivocado tantas veces en lo del trabajo que no tengo claro nada. Bueno, una cosa sí, me aburro mucho si no trabajo.
Para mi es como que con 15 años te pregunten si alguien tu ligue o tu novio es el hombre de tu vida. Si tu vida se acaba a los 16 pues probablemente sí, en caso contrario, la vida lo dirá.
Yo ya me he equivocado tantas veces en lo del trabajo que no tengo claro nada. Bueno, una cosa sí, me aburro mucho si no trabajo.
domingo, diciembre 02, 2007
I'm sorry
Se me murió el ordenador y creo que no tendré innete hasta el miercoles que viene. Parece que la tecnología se está aliando contra mi ^^. Habrá que ver como lo arreglamos, porque es dificil escribir aquí. Aunque tenga ganas de despotricar sobre lo horribles que son las entrevistas de trabajo y lo mal que las hago o por qué en madrid entras a los sitios y te asas y sales y te congelas o reconocer que adoro el metro y que por ahora no me importa andar.
Hoy por fin vemos nuestra habitación así que me tengo que ir a planchar y hacer tiruriru.
Hoy por fin vemos nuestra habitación así que me tengo que ir a planchar y hacer tiruriru.
jueves, noviembre 15, 2007
Errores
He estado pensando en errores. Todos cometemos millones de errores en nuestras vidas. Pero existen errores más grandes que otros. Yo no he cometido grandes errores, de esos que vuelven la vida de uno del revés. Pero he cometido millones de errores, por lo visto soy increiblemente adicta a ellos. Pero lo que unos pueden considerar un error yo a veces lo considero algo que tenía que hacer. Y lo considero así porque me ha reportado cosas con las que, visto desde aquí, considero que mi vida no estaría completa. O tal vez sería una persona totalmente diferente sin ellos. Así que yo no pienso que sea cierto aquello de los errores también se aprende. Pienso que de los errores se aprende. Y tal vez de los errores se aprende más y se sacan las cosas maravillosas de tu vida. De los errores aprendes quien eres. Los errores fortalecen el carácter, te hacen superarte y cambiar, y crecer. De los errores a menudo sacas a personas maravillosas sin las que tu vida estaría incompleta.
Dadme a una persona que no halla cometido errores y que se lo hallan dado todo hecho, probablemente esa persona no soporte un revés de la vida, es una persona que no se conoce, es una persona que no se ha puesto a prueba. En cambio, una persona acostumbrada a superar dificultades y a sacarse las castañas del fuego quizás este un poquito más quemada pero se lo jugará todo para salir adelante. Además conoce sus puntos débiles y sus puntos fuertes y tiene muy claro como sacar partido de ellos. Miedo me dan los que escogen a personitas perfectas para completar su vida.
Mis grandes errores a menudo han sido mis grandes aciertos ¿Por qué hay gente que no logra ver eso y simplemente los tilda de errores?
Dadme a una persona que no halla cometido errores y que se lo hallan dado todo hecho, probablemente esa persona no soporte un revés de la vida, es una persona que no se conoce, es una persona que no se ha puesto a prueba. En cambio, una persona acostumbrada a superar dificultades y a sacarse las castañas del fuego quizás este un poquito más quemada pero se lo jugará todo para salir adelante. Además conoce sus puntos débiles y sus puntos fuertes y tiene muy claro como sacar partido de ellos. Miedo me dan los que escogen a personitas perfectas para completar su vida.
Mis grandes errores a menudo han sido mis grandes aciertos ¿Por qué hay gente que no logra ver eso y simplemente los tilda de errores?
sábado, noviembre 10, 2007
Manias 1.0
Yo hago algo muy curioso a veces, salgo de mi mundo con una frase de mitad de conversación que nadie sabe a santo de que viene. Todo el mundo se queja, especialmente zon y javi. Porque de repente digo algo como: se me olvido comprarlo o me trajo unos mantelitos; mientras ellos hablan del último juego de ds. Yo no me doy cuenta, pero ahora me hace gracia. Se quejan mucho, pero a mi me parece divertido. No es algo que haga a propósito, sino que estoy pensando en mis cosas y de repente creo que es importante compartir algo :P Mi madre siempre me dice que tengo que recordar que la gente no está dentro de mi cabeza, pero me cuesta dejar ese hábito. Así que lo más probable es que siga haciéndolo.
FIN DEL MUNDO
Somos la generación del fin del mundo. Vivimos aterrados porque el mundo se acabe, por lo que hicimos, lo que hacemos y lo que puede pasar. Es un rollo. Empezamos con la guerra fría y la aniquilación mutua, en los 90 con las profecías de nostradamus, con el fin del milenio, con el efecto dosmil... todo conducía al fin del mundo. Y como que no pasase nada no fue suficiente inventamos nuevos miedos para seguir con la tradición. El terrorismo como la nueva guerra fría que puede acabar con el mundo. El calentamiento global. La cosa es que siempre tenemos que estar asustados para ser seres humanos. Vivir atemorizados... No digo que todas estas cosas no sean o fuesen importantes sino que en vez de poner medios para remediarlo lo único que hacen es bombardearnos para que estemos preocupados. Que se pongan todos de acuerdo y que hagan algo ya. Todos sabemos que tras curar la gripe aparecerá otra enfermedad incurable como el cáncer o el sida pero se intenta curar. Pues en vez de vivir asustados deberían de intentar que se solucionase el problema.
sábado, noviembre 03, 2007
Muerte...
- ¿Crees que será doloroso cortarse las venas? Quizás sea demasiado sangriento... No estoy segura de que pueda suicidarme. Sería más fácil algo en lo que mi voluntad no interviniese.
- Pero ¿por qué hablamos de esto? Sé que la vida es una mierda... pero tanto como para morirse... No lo tengo nada claro... Aunque puestos a morirse, mejor que sea durmiendo... Quizás soñando con un lugar mejor o con algo más fácil...
- Entonces tu eres de las que tomaría un montón de pastillas... Eso es tan Marilyn... que poco original...
- Claro... ¿cómo si existiera una muerte original? La muerte no es original... a menos que la pongas en el contexto de una serie de televisión, pero seguro que alguien más ha muerto así. Quizás sólo se salve la de tan muertos como yo.
- Ya pero eso es totalmente involuntario y se te quedan muchas cosas por decir... Ponerle fin a la vida debería ser un contrato personal... Un momento en el que pensases, ahora me puedo morir...
Jugueteaba con la idea de su muerte, como una niña que juega con la última barbie que ha salido al mercado. Era algo que siempre la había divertido. No era una gótica, ni creía en la vida eterna. Simplemente la muerte era un lugar libre de responsabilidades, libre de culpas. Un lugar donde todas esas emociones negativas fenecían ante la nada. No se daba cuenta que la nada lo absorbe todo. La nada es la ausencia, la falta de sentimientos. No había aprendido nada viendo la historia interminable. Además creía que uno vivía mientras hubiese supuesto algo en la vida de alguien. Y ella había importado a muchas personas. Aunque cuando jugaba con esa idea no pensaba en esas personas. Era un pensamiento principalmente egoísta. Ella nunca habría reconocido que era egoísta, pero no solía plantearse que consecuencias tendría que ella se suicidase. Simplemente era una manera de huir de esa realidad que la asfixiaba. Era una forma de presentarse ante el mundo irreverente y cínica y así ganar valor porque parecía que no le tenía miedo a tratar temas que a los demás incomodaban. Pero que a los demás los incomodasen no significaba que ella no podía sentirse a gusto. No significaba que a ella no le sirvieran para huir de esa cantidad de matices grises que abarrotaban un mundo tan bizarro que nunca se hubiese imaginado una vida más sencilla.
- Yo todavía no he decidido cómo quiero morir... quizás por falta de oxígeno... tal vez de un ataque al corazón mientras hago el amor... Es tan poético morir en un momento de placer...
- No crees que morirte lo jode todo. Además dejas jodido al que está contigo...
- No lo había pensado nunca.
- Ya. A veces deberías pensar antes de hablar. Bueno... me llama mi madre... me tengo que ir... nos vemos a las seis en la puerta del cine...
- Vale. Adios.
- Hasta dentro de un rato... adios.
- Pero ¿por qué hablamos de esto? Sé que la vida es una mierda... pero tanto como para morirse... No lo tengo nada claro... Aunque puestos a morirse, mejor que sea durmiendo... Quizás soñando con un lugar mejor o con algo más fácil...
- Entonces tu eres de las que tomaría un montón de pastillas... Eso es tan Marilyn... que poco original...
- Claro... ¿cómo si existiera una muerte original? La muerte no es original... a menos que la pongas en el contexto de una serie de televisión, pero seguro que alguien más ha muerto así. Quizás sólo se salve la de tan muertos como yo.
- Ya pero eso es totalmente involuntario y se te quedan muchas cosas por decir... Ponerle fin a la vida debería ser un contrato personal... Un momento en el que pensases, ahora me puedo morir...
Jugueteaba con la idea de su muerte, como una niña que juega con la última barbie que ha salido al mercado. Era algo que siempre la había divertido. No era una gótica, ni creía en la vida eterna. Simplemente la muerte era un lugar libre de responsabilidades, libre de culpas. Un lugar donde todas esas emociones negativas fenecían ante la nada. No se daba cuenta que la nada lo absorbe todo. La nada es la ausencia, la falta de sentimientos. No había aprendido nada viendo la historia interminable. Además creía que uno vivía mientras hubiese supuesto algo en la vida de alguien. Y ella había importado a muchas personas. Aunque cuando jugaba con esa idea no pensaba en esas personas. Era un pensamiento principalmente egoísta. Ella nunca habría reconocido que era egoísta, pero no solía plantearse que consecuencias tendría que ella se suicidase. Simplemente era una manera de huir de esa realidad que la asfixiaba. Era una forma de presentarse ante el mundo irreverente y cínica y así ganar valor porque parecía que no le tenía miedo a tratar temas que a los demás incomodaban. Pero que a los demás los incomodasen no significaba que ella no podía sentirse a gusto. No significaba que a ella no le sirvieran para huir de esa cantidad de matices grises que abarrotaban un mundo tan bizarro que nunca se hubiese imaginado una vida más sencilla.
- Yo todavía no he decidido cómo quiero morir... quizás por falta de oxígeno... tal vez de un ataque al corazón mientras hago el amor... Es tan poético morir en un momento de placer...
- No crees que morirte lo jode todo. Además dejas jodido al que está contigo...
- No lo había pensado nunca.
- Ya. A veces deberías pensar antes de hablar. Bueno... me llama mi madre... me tengo que ir... nos vemos a las seis en la puerta del cine...
- Vale. Adios.
- Hasta dentro de un rato... adios.
Momentos...
Se entretuvo en la cocina. Cocinó la comida de toda la semana. En los altavoces resonaban músicas latinas que le recordaban a su infancia, incluso a su adolescencia. Aquellos momentos que pasó tan lejos del lugar en el que estaba ahora. La cocina olía a escalibada y a caldo, a galletas y a pasteles, a salsas y a tomates. En sus manos todavía quedaban rastros a ajo, cebolla e incluso un ligero aroma a café se adivinaba. Estaba absorto en un mundo diferente. En un mundo de sonidos y olores que hacía a su mente vagar por historias no contadas todavía.
No había escuchado que la puerta se abría. En la cocina, el lavavajillas había empezado su rutina. Su sonido se mezclaba con las rumbas y las bachatas que el ordenador profería aleatoriamente. Sus manos, en este momento sostenían una cucharita que le serviría para probar el potaje que se cocía en el fuego de atrás. Una mano en sus caderas, que se movían distraídas, lo sobresaltó. Y su boca profirió un ligero taco. Se volvió. Era Juan. Se le había hecho tardísimo. Si el estaba allí, aquello significaba que se le habían pasado las horas y que ya tendría que haber acabado. Juan le besó. La ternura de aquel beso hizo desaparecer todo resquicio de nerviosismo de su cuerpo que se entregó rendido.
-Es demasiado tarde... Déjame que tengo que acabar esto... sino no vamos a llegar...- Dijo instantes antes de que otro beso terminase de hundir todas sus defensas. Roberto besó a Juan. Ya no había vuelta a atrás. Sus manos ya habían empezado a dirigirse por si mismas. En ese momento Juan se separó. Lo miró con esos ojos que lo desarman a uno y dijo.
-Me voy a la ducha, que nos tenemos que ir o llegaremos tarde al cumpleaños de tu madre... Y no quieres que eso pase, ¿verdad?- Y era verdad, pero no era justo. Ahora el cuerpo de Roberto necesitaba más. Roberto quería replicar mientras Juan se separaba, pero la visión de Juan desvistiéndose por el pasillo se había tragado sus palabras. Además algo despertó su interés. Algo que lo devolvió a la realidad. Algo ya olía, ya estaba, no se debía quemar. Corrió a apagar el fuego y a terminar de recoger la cocina. Si era suficientemente rápido todavía podría pillar a Juan en el último instante de la ducha o al menos recibirlo con una toalla al salir. Pero debía darse prisa. Además tenía que vestirse todavía, tal vez pudiese disfrutar de una ducha rápida con Juan. Esa imagen inundó la imaginación de Roberto que se apresuró a recoger, guardar y dejar en el fregadero, el resto lo arreglaría después. Estaba Juan en el instante final de su ducha. Ese momento en el que el chorro de agua recorre tu cuerpo desde la nuca hasta los pies y cierras los ojos y sientes que no existe nada a tu alrededor. Roberto empezó a desvestirse por el pasillo. Parecía que le iba a dar tiempo. Abrió la puerta del baño y espió durante un segundo ese instante de soledad de su compañero. Se metió en la ducha, rompiendo la soledad.
No había escuchado que la puerta se abría. En la cocina, el lavavajillas había empezado su rutina. Su sonido se mezclaba con las rumbas y las bachatas que el ordenador profería aleatoriamente. Sus manos, en este momento sostenían una cucharita que le serviría para probar el potaje que se cocía en el fuego de atrás. Una mano en sus caderas, que se movían distraídas, lo sobresaltó. Y su boca profirió un ligero taco. Se volvió. Era Juan. Se le había hecho tardísimo. Si el estaba allí, aquello significaba que se le habían pasado las horas y que ya tendría que haber acabado. Juan le besó. La ternura de aquel beso hizo desaparecer todo resquicio de nerviosismo de su cuerpo que se entregó rendido.
-Es demasiado tarde... Déjame que tengo que acabar esto... sino no vamos a llegar...- Dijo instantes antes de que otro beso terminase de hundir todas sus defensas. Roberto besó a Juan. Ya no había vuelta a atrás. Sus manos ya habían empezado a dirigirse por si mismas. En ese momento Juan se separó. Lo miró con esos ojos que lo desarman a uno y dijo.
-Me voy a la ducha, que nos tenemos que ir o llegaremos tarde al cumpleaños de tu madre... Y no quieres que eso pase, ¿verdad?- Y era verdad, pero no era justo. Ahora el cuerpo de Roberto necesitaba más. Roberto quería replicar mientras Juan se separaba, pero la visión de Juan desvistiéndose por el pasillo se había tragado sus palabras. Además algo despertó su interés. Algo que lo devolvió a la realidad. Algo ya olía, ya estaba, no se debía quemar. Corrió a apagar el fuego y a terminar de recoger la cocina. Si era suficientemente rápido todavía podría pillar a Juan en el último instante de la ducha o al menos recibirlo con una toalla al salir. Pero debía darse prisa. Además tenía que vestirse todavía, tal vez pudiese disfrutar de una ducha rápida con Juan. Esa imagen inundó la imaginación de Roberto que se apresuró a recoger, guardar y dejar en el fregadero, el resto lo arreglaría después. Estaba Juan en el instante final de su ducha. Ese momento en el que el chorro de agua recorre tu cuerpo desde la nuca hasta los pies y cierras los ojos y sientes que no existe nada a tu alrededor. Roberto empezó a desvestirse por el pasillo. Parecía que le iba a dar tiempo. Abrió la puerta del baño y espió durante un segundo ese instante de soledad de su compañero. Se metió en la ducha, rompiendo la soledad.
Cinismo...
El otro día, en parte como justificación, aseguré que soy cínica. Fue un mecanismo de defensa ante una conducta que no me apetecía mucho explicar. Entre otras cosas porque tiene que ver con mi forma de ver el mundo, con mi vida privada (que hay ciertas personas a las que no les incumbe) y con mis relaciones con algunas personas con las que tienes que relacionarte, pero que si no estuvieses obligado a ello, no lo harías.
Bueno pues he aquí la definición de cínico... como siempre pongo algunas otras entre paréntesis que son más comprensibles...
Visto así, realmente soy en muchos casos cínica. Descarada, desvergonzada e impúdica son adjetivos aplicables a mi, porque no creo en los tabúes y, en ocasiones, digo lo que pienso. Y me encanta hablar de sexo XD o vestir de colorines.
Aunque yo siempre he asociado al cinismo un puntito amargo y casi irónico. Un ligero desencanto con el mundo que te rodea. Cosa que habitualmente no se corresponde conmigo, pero el que me conoce bien sabe que hay temas con los que estoy ligeramente desencantada. Y con esos temas a veces parezco fría y desencantada, hasta el punto que parece que no tenga corazón o que mi corazón sea como el de la Reina de las nieves, cosa que es totalmente incierta *¨* Así que me quedo con la versión del diccionario que es más bonita, aunque venga a significar maleducada :).
PD:
ironía.
Bueno pues he aquí la definición de cínico... como siempre pongo algunas otras entre paréntesis que son más comprensibles...
cínico, ca.
1. adj. Que muestra cinismo (‖ desvergüenza).
2. adj. Impúdico, procaz. ( Procaz: Desvergonzado, atrevido.)
3. 4. y 5. no nos interesan.
cinismo.
1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables. (Vituperable: Deshonroso.)
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
Visto así, realmente soy en muchos casos cínica. Descarada, desvergonzada e impúdica son adjetivos aplicables a mi, porque no creo en los tabúes y, en ocasiones, digo lo que pienso. Y me encanta hablar de sexo XD o vestir de colorines.
Aunque yo siempre he asociado al cinismo un puntito amargo y casi irónico. Un ligero desencanto con el mundo que te rodea. Cosa que habitualmente no se corresponde conmigo, pero el que me conoce bien sabe que hay temas con los que estoy ligeramente desencantada. Y con esos temas a veces parezco fría y desencantada, hasta el punto que parece que no tenga corazón o que mi corazón sea como el de la Reina de las nieves, cosa que es totalmente incierta *¨* Así que me quedo con la versión del diccionario que es más bonita, aunque venga a significar maleducada :).
PD:
ironía.
1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.
lunes, octubre 29, 2007
Cajón.
Guardaba en un cajón sueños rotos. Rara vez abría ese cajón. Pero esos sueños, ya hechos trizas, permanecían. No era consciente pero llevaba esa carga. Ese equipaje de vidas no conseguidas de objetivos no finalizados. Cuando se despertaba la sonrisa no lucía en su rostro. Sólo arrugas y obligaciones se reflejaban en él. Era triste ver como se consumía. Nadie conocía aquel cajón. Sólo veían como aquella pequeña criatura otrora feliz y radiante, se volvía oscura y retraída ante sus ojos.
¡Qué malo es tener sueño! ¡Qué malo es soñar con una vida mejor! Cuando no eres capaz de levantarte de la cama todos los días. Te autoinculpas, autodestruyéndote por dentro. Esa bestia inmunda se come todas tus esperanzas. Y tu sueños siguen guardados en un pqueño cajón que sólo tu sabes que existe.
Ya no es divertido bailar. Ni siquiera te entretienes cuando sonríes ante el mundo con una sonrisa falsa, tratando de hacerlos sentir mejor. Pero tú no te sientes mejor. Y te vas haciendo pequeño y triste y sigues recordando esos sueños guardados en un cajón. Aquellas vidas que ya no conseguirás, aquellas risas que no compartirás.
¡Qué malo es tener sueño! ¡Qué malo es soñar con una vida mejor! Cuando no eres capaz de levantarte de la cama todos los días. Te autoinculpas, autodestruyéndote por dentro. Esa bestia inmunda se come todas tus esperanzas. Y tu sueños siguen guardados en un pqueño cajón que sólo tu sabes que existe.
Ya no es divertido bailar. Ni siquiera te entretienes cuando sonríes ante el mundo con una sonrisa falsa, tratando de hacerlos sentir mejor. Pero tú no te sientes mejor. Y te vas haciendo pequeño y triste y sigues recordando esos sueños guardados en un cajón. Aquellas vidas que ya no conseguirás, aquellas risas que no compartirás.
sábado, octubre 27, 2007
Placer.
Hoy haciendo una tarta ha venido a mi mente otro de mis pensamientos perdidos... Y es que resulta que los sentidos que consideramos menos importantes son aquellos que nos proporcionan gran placer. No es realmente que sean menos importantes sino que los relegamos a tareas en las que no les prestamos atención. La cocina explora y explota estos sentidos. Mientras realizas la tarta todo es cuestión de tacto. La vista ayuda pero no juega un papel importante. Después los olores inundan tu pituitaria. Hacen que diferencies el estado de las cosas y sirve principalmente para avisarte de en que punto de cocción se encuentra el platillo que te hallas realizando. Por último, lo que hace el gordito del cuento, toca comérselo y en ese momento se funden texturas, olores y gusto en tu boca. La boca es un lugar de placer irreemplazable. La gula y la lujuria tienen su pequeño nido en este centro de placer corporal.
Así que la próxima vez que os encontréis en un momento placentero podéis pensar cual es el sentido implicado. Os aseguro que el tacto, el olfato y puede ser que el gusto estén implicados.
Así que la próxima vez que os encontréis en un momento placentero podéis pensar cual es el sentido implicado. Os aseguro que el tacto, el olfato y puede ser que el gusto estén implicados.
jueves, octubre 25, 2007
Sexo.
Rosa leía un libro. El fuego encendido encendía su rostro. Antonio entró por la puerta quedando estupefacto ante su imagen. Ella llevaba un camisón provocativo y las llamas del fuego hacían resplandecer su blanquecina piel. Rosa no se dio cuenta de que Antonio la miraba incrédulo de que aquella única imagen hubiese encendido toda su pasión. Rosa no se había percatado de su entorno y devoraba el libro con ansia. Como cuando se besa por primera vez después del deseo contenido. Como cuando se prueba el jamón serrano cuando se vuelve a España. Y él la deseaba así. Como si la noche anterior ella no se hubiese derretido entre sus dedos. Como si la hubiese descubierto virgen en un oasis de fuego. Rosa era como una diosa épica de un cuento romano o como una deidad de la naturaleza que se presentaba ante él esperando ser devorada y poseída por él. Un héroe que vuelve de la batalla necesita su recompensa. Ella era su recompensa. Ella había conseguido que algo se encendiera en su interior sin tocarlo, sin ser tocada, sin darse cuenta. De repente su pie se movió. Antonio se desplazaba rápidamente hacia ella. Ella por fin se percató de su presencia. Leyó el deseo en su cuerpo. Y su mente se relamió. Soltó el libro, apoyándolo en el suelo. Y sonrió para indicarle que había adivinado sus intenciones. Aunque esa sonrisa encerraba una actitud. Un pequeño reto. No le sería tan fácil. Tendría que ganarse los favores de la dama. Que lo esperaba en el sofá con un ligero camisón que acabaría en el suelo.
Él.
Ahora él se había ido. No podía creerlo. Se había negado a aceptarlo. Ella siempre había sido fuerte. Siempre, ante el mundo había aparentado ser de hielo. No importaba cuan dura fuese la decepción siempre parecía que hubiese ensayado la sonrisa por si pasaba. Pero ahora él no estaba. Él era su corazón. Él era quien siempre había cuidado de ella. Él siempre había sujetado su mano, incluso en los momentos en los que ella se había negado a quererlo. Pero ya no estaba. Y no volvería. Y tenía que aceptarlo. Lo había enterrado pero aún no podía creerlo. Aún no podía mirarse al espejo y verse sin que se reflejase su rostro en su mirada. Él ya no estaba. Ella creía estar preparada para todo. Ella intentaba seguir moviéndose en contra de lo que su cuerpo pedía, de lo que su mente anhelaba. Ella necesitaba un abrazo y había abrazos pero no el que ella necesitaba. No podía explicarlo, él era su hogar. Él era como volver a casa. Había intentado echarlo millones de veces, porque temía no poder vivir sin él. No ser lo bastante fuerte. Y ahora él no estaba. Habían conseguido lo que pocos consiguen. Habían conseguido seguir juntos y crecer juntos. Habían logrado amarse más allá de las pequeñas manías del otro. Ella sabía que se lo debía a él. Que de él era el mérito de su amor. Y no porque ella no le amase, sino porque ella era incapaz de reconocer que lo necesitaba. Porque ella era capaz de autodestruirse. Ella sabía que él la había amado por encima de él mismo. Él siempre actuaba como si tuviese miedo de perderla. Como si él supiese que era un ave salvaje a la que había encerrado en una gran jaula. Como si pensase que ella encontraría en algún momento la manera de escapar. Como si él siempre estuviese dispuesto a seguirla y a hacer su jaula junto a la de ella. Pero él nunca había pensado en qué haría el pajarito en la jaula sin que él estuviese ahí. Y ahora él no estaba.
No sabía por qué esa mañana era diferente. No entendía que le impedía moverse. Hasta ahora siempre que se había obligado había conseguido continuar moviéndose y había creído en la teoría del movimiento perpetuo. No llegaba a comprender como el olor de él la había despertado. Era un olor profundo. Ese olor que solo perciben los enamorados. Ese olor que le recordaba su adolescencia, su juventud, toda su vida. Ese olor que era su hogar, su mente, su corazón, su lugar en el mundo. Ese olor que la definía. Ese olor que la hacía completa. Pero él no estaba. No se había ido voluntariamente, no la había abandonado, aunque ella se sintiese así y lo culpase por no estar. Él sólo había muerto. Dejándola en un plano diferente. Dejándola como nunca había sabido estar. No sabía estar sola. Pero él nunca se había dado cuenta de eso. No sabía que hacer si no podía llamarle. Si no podía oirle decir que todo saldría bien. No podía salir de la cama. Y no es que no hubiese ofertas de diversión, sólo que sin él ella no sabía divertirse. No podía esbozar esas sonrisas por las que él contaba chistes. No sabía cuanta azúcar le hacía falta al café. No sabía acariciar si no estaba su torso desnudo a su lado. ¿Serían las sábanas que aún olían a él? Había oído la puerta. Sabía que alguien había entrado. Había apagado el teléfono. No había llorado. No sabía llorar sin él. No recordaba las palabras que en otros momentos habían hecho que su vida tuviese sentido. Alguien intentaba consolarla. Pero ella tenía la mirada perdida de algún lugar de la habitación. Todavía oía su respiración, podía escuchar su corazón latiendo si se concentraba. Pero no escuchaba a alguien que revoloteaba por su piso intentando sacarla de la cama.
No sabía por qué esa mañana era diferente. No entendía que le impedía moverse. Hasta ahora siempre que se había obligado había conseguido continuar moviéndose y había creído en la teoría del movimiento perpetuo. No llegaba a comprender como el olor de él la había despertado. Era un olor profundo. Ese olor que solo perciben los enamorados. Ese olor que le recordaba su adolescencia, su juventud, toda su vida. Ese olor que era su hogar, su mente, su corazón, su lugar en el mundo. Ese olor que la definía. Ese olor que la hacía completa. Pero él no estaba. No se había ido voluntariamente, no la había abandonado, aunque ella se sintiese así y lo culpase por no estar. Él sólo había muerto. Dejándola en un plano diferente. Dejándola como nunca había sabido estar. No sabía estar sola. Pero él nunca se había dado cuenta de eso. No sabía que hacer si no podía llamarle. Si no podía oirle decir que todo saldría bien. No podía salir de la cama. Y no es que no hubiese ofertas de diversión, sólo que sin él ella no sabía divertirse. No podía esbozar esas sonrisas por las que él contaba chistes. No sabía cuanta azúcar le hacía falta al café. No sabía acariciar si no estaba su torso desnudo a su lado. ¿Serían las sábanas que aún olían a él? Había oído la puerta. Sabía que alguien había entrado. Había apagado el teléfono. No había llorado. No sabía llorar sin él. No recordaba las palabras que en otros momentos habían hecho que su vida tuviese sentido. Alguien intentaba consolarla. Pero ella tenía la mirada perdida de algún lugar de la habitación. Todavía oía su respiración, podía escuchar su corazón latiendo si se concentraba. Pero no escuchaba a alguien que revoloteaba por su piso intentando sacarla de la cama.
Aprender.
- Las musas me han abandonado- dijo y no miró atrás. Tras tanto éxito ya no podía escribir. Ya no quería escribir. Ya no salían hermosas palabras de su pluma. Hacía ya tiempo que no era una pluma. - Las musas me han abandonado.- Sentenció. Y una sonrisa pícara asomó en sus labios.
Lucía que lo miraba atónita creyó intuir que él lo había deseado. Lucía tenía a Anna en su regazo. Anna no entendía muy bien la situación pero respondió con una carcajada. A los 13 meses no hay muchas maneras más de expresarte.
- Pero papá... - Respondió Lucía que no terminaba de entender a santo de que venía aquello.
- Que bonita que eres Anna, tú si que me entiendes- Dijo él. Parecía inmune a las quejas de Lucía.
Lucía no podía imaginárselo sin escribir. No podía imaginar que Sebastián no siguiese su ritual matutino. Hacía el café y proseguía su camino hacia aquel rincón en el que había pasado más de la mitad de su vida.
- ¡¡Papá!! Vuelve a la realidad. Tú eres incapaz de estar sin escribir más de 10 minutos. Es como el aire que respiras o las tartas para un niño.
- Pero que quieres que haga hija... las musas me han abandonado. Se han ido a conquistar cabezas más jóvenes con nuevos sueños.
- Pero y ¿qué pasa con tus sueños?- Respondió Lucía que no sabía que decir.
- Lo único que quiero hacer en este instante son llevarme a Anna al parque y disfrutar mientras crece.
- Muy bonito papá... pero tú vida es escribir...- Dijo Lucía con un poco de envidia por todo el tiempo en el que no la había visto crecer. A pesar de ello sonrió. Y era una sonrisa sincera y cariñosa, como la madre que entiende que su hijo servirá para complacer las frustraciones de alguien que se ha dado cuenta lo que ha perdido.
- Ahora mi vida es la pequeña marmotita que juguetea sobre tu regazo. ¿Verdad que sí? - Dijo mientras levantaba a Anna. Anna se rió. Lucía ya no pudo apartar su mirada de la extraña pareja. Ya no pudo replicar. Sabía que las musas volverían pero quizás su padre ya no las escuchase como hasta ahora. Ya no absorberían su mente.
Lucía que lo miraba atónita creyó intuir que él lo había deseado. Lucía tenía a Anna en su regazo. Anna no entendía muy bien la situación pero respondió con una carcajada. A los 13 meses no hay muchas maneras más de expresarte.
- Pero papá... - Respondió Lucía que no terminaba de entender a santo de que venía aquello.
- Que bonita que eres Anna, tú si que me entiendes- Dijo él. Parecía inmune a las quejas de Lucía.
Lucía no podía imaginárselo sin escribir. No podía imaginar que Sebastián no siguiese su ritual matutino. Hacía el café y proseguía su camino hacia aquel rincón en el que había pasado más de la mitad de su vida.
- ¡¡Papá!! Vuelve a la realidad. Tú eres incapaz de estar sin escribir más de 10 minutos. Es como el aire que respiras o las tartas para un niño.
- Pero que quieres que haga hija... las musas me han abandonado. Se han ido a conquistar cabezas más jóvenes con nuevos sueños.
- Pero y ¿qué pasa con tus sueños?- Respondió Lucía que no sabía que decir.
- Lo único que quiero hacer en este instante son llevarme a Anna al parque y disfrutar mientras crece.
- Muy bonito papá... pero tú vida es escribir...- Dijo Lucía con un poco de envidia por todo el tiempo en el que no la había visto crecer. A pesar de ello sonrió. Y era una sonrisa sincera y cariñosa, como la madre que entiende que su hijo servirá para complacer las frustraciones de alguien que se ha dado cuenta lo que ha perdido.
- Ahora mi vida es la pequeña marmotita que juguetea sobre tu regazo. ¿Verdad que sí? - Dijo mientras levantaba a Anna. Anna se rió. Lucía ya no pudo apartar su mirada de la extraña pareja. Ya no pudo replicar. Sabía que las musas volverían pero quizás su padre ya no las escuchase como hasta ahora. Ya no absorberían su mente.
miércoles, octubre 24, 2007
Cursillo de lengua...
Hoy, bueno ayer o el lunes, oí la palabra verborragia... me sonó extraña y creía que era una inventada de esas que a veces te encuentras por el mundo... pues nada más lejos de la realidad...
Pues a lo que ibamos, verborragia es verbosidad excesiva... y si buscas verbosidad es abundancia de palabras en la elocución. Por lo tanto verborragia es abundancia excesiva de palabras en la elocución. No sé me llama la atención que la abundancia sea excesiva. La abundancia siempre ha sido buena, siempre se pide abundancia. ¿Algo bueno puede ser excesivo? No lo tengo muy claro. Bueno pues esto ya es verborragia porque no estoy diciendo nada... Simplemente desvarío.
Pues a lo que ibamos, verborragia es verbosidad excesiva... y si buscas verbosidad es abundancia de palabras en la elocución. Por lo tanto verborragia es abundancia excesiva de palabras en la elocución. No sé me llama la atención que la abundancia sea excesiva. La abundancia siempre ha sido buena, siempre se pide abundancia. ¿Algo bueno puede ser excesivo? No lo tengo muy claro. Bueno pues esto ya es verborragia porque no estoy diciendo nada... Simplemente desvarío.
domingo, octubre 21, 2007
Silencio...
Odio el silencio. La falta de tristeza, la falta de llanto, la falta de vida. No soporto el silencio. Esa ira contenida que surge en mi interior. No aguanto el silencio, esos te quiero que se quedaron sin decir. Esos reproches que no surgieron por no ser el momento. Esa cortesía silenciosa que me obliga a callar cuando no quiero. Esas lágrimas que se niegan a recorrer mi rostro. Odio el silencio. No soporto que no estés a mi lado. No quiero aguantar tenerte a mi lado en este momento. Te llamo. Intento romper el silencio pero parece que las palabras no asoman por mi garganta. ¿Me oyes gritar? Me vuelve loca este silencio. Esta nada suspendida sobre mi. Esta frustración que viene de ningún lugar. Y sé que te quiero. ¿Te dije ya que odio este silencio? Este no poder llorar porque no puedo. Este no poder gritar porque no puedo. Este no saber porque hay vacío dentro de mi. Vacío, eco, silencio. Odio este silencio. ¿No me oyes? ¿No lo entiendes? Por favor, rompe esta nada en la que me ahogo. No sé como sobrevivir. No quiero este vacío, esta frustración, esta melancolía que me invade. Odio este silencio.
Odio el silencio. La falta de alegría, la falta de ruido, la falta de vida. No soporto el silencio. Me gusta la lluvia porque rompe el silencio. Cuando mi mente despierta relajada y oye su sonido, ese pequeño instante en el que sólo se oyen los sonidos de la casa, el viento azotando contra las ventanas. Después oigo tu aliento, acompasado, lento. Cierro mis ojos y vuelvo a dormir. Una sonrisa alumbra mi rostro. No hay pesadillas, no hay silencio. Sólo el suave murmullo de vida que nace de ti. Me relaja. Me tranquiliza. Me hace feliz.
Odio el silencio. La falta de alegría, la falta de ruido, la falta de vida. No soporto el silencio. Me gusta la lluvia porque rompe el silencio. Cuando mi mente despierta relajada y oye su sonido, ese pequeño instante en el que sólo se oyen los sonidos de la casa, el viento azotando contra las ventanas. Después oigo tu aliento, acompasado, lento. Cierro mis ojos y vuelvo a dormir. Una sonrisa alumbra mi rostro. No hay pesadillas, no hay silencio. Sólo el suave murmullo de vida que nace de ti. Me relaja. Me tranquiliza. Me hace feliz.
miércoles, octubre 10, 2007
I miss you.
¿Por qué I miss you expresa mejor lo que siento en este momento? Te echo de menos no tiene la misma carga no es tan de dentro, es más largo. No expresa la urgencia con la que mi cuerpo necesita al tuyo. No expresa que quiero oir tu corazón mientras me ttumbo en tu pecho. No expresa el abrazo que debería sentir ahora mi piel. No expresa para nada lo que en este momento echo de menos. I miss you es más poético, es más candente, es más vehemente y al momento lánguido y suave. I miss you te acaricia como un pañuelo de seda y penetra en tu alma dejando esa sensación melancólica de morriña. Ese tacto que sientes pero ya no está. Ese beso que se quedo colgado de tus labios pero desapareció horas atras. I miss you... I miss you. Porque no te echo de menos sino que I miss you. Necesito que ese beso sea ahora y no luego. Necesito sentir tu abrazo en mi cuerpo mientras me duermo. Necesito meterme debajo de la sábana y saber que estarás cuando despierte. Y ver tu sonrisa, esa sonrisa que I miss. Que perdí en un rincón pero aun recuerdo. Esa mirada aun latente en mi retina. Y no te echo de menos porque mis ojos todavía no lloran pero mi alma miss you. I miss you... I miss you... I miss you... I love you...
Psicología barata...
Acabo de ver un documental que intentaba explicar la creatividad. Si tenemos en cuenta que no estoy muy segura de que eso se pueda explicar si he visto ciertos patrones que ocurren en personas que conozco y me he visto identificada en cosas que se han dicho. Yo a veces tengo la compulsión de escribir. Esos pensamientos que yo llamo mis pensamientos perdidos normalmente son momentos en los que estoy haciendo algo y si no me reprimiese saldría corriendo a escribirlos en alguna parte para que no se me olvidasen. Siempre digo que no se me olvide que no se me olvide y a menudo se me olvida. A veces me obsesiono con esas cosas. Con cosas pequeñas como una chica pelirroja (de pelo naranja) vestida de naranja. Y después me obsesiono con conversaciones, situaciones o pequeños detalles a los que nadie dio importancia. Procuro y he aprendido a controlarlo. De pequeña me costaba muchísimo dormirme porque no podía parar de pensar en una conversación y darle vueltas en mi cabeza. Ahora me obligo a olvidarlo. Si ha sido algo traumático para mi lo puedo revivir años y sigo sintiendo la misma emoción. Es extraño. Además suelen ser sensaciones que me cabrean y gruño un poco. Por eso suelo decirles a los psicólogos que soy obsesiva pero nunca me creen. O emocionalmente inestable pero tampoco se lo creen.
También relacionaba la creatividad con las personas que no tienen bien configurados sus filtros de percepción. Que perciben de más y esto les bloquea. Eso me ha hecho acordarme de jPod, el libro de Douglas Coupland. En él se habla de pequeños autistas que son personas brillantes que tienen uno de sus filtros de percepción mal configurado y comportamientos que a nosotros nos parecen normales pueden llegar a bloquearlos. Yo conozco gente así. Y me divirtió leerlo. Se estresan por un abrazo, demasiada información a través del tacto, o incluso a través del oído o el olfato. Se caracterizan por ser seres especialmente irritables y bastante creativos, si descubren como sacarlo, sino se vuelven personas estresadas y tristes.
Si algún psicólogo quiere estudiarnos a mis amigos y a mi que lo diga... Yo los convenzo.
También relacionaba la creatividad con las personas que no tienen bien configurados sus filtros de percepción. Que perciben de más y esto les bloquea. Eso me ha hecho acordarme de jPod, el libro de Douglas Coupland. En él se habla de pequeños autistas que son personas brillantes que tienen uno de sus filtros de percepción mal configurado y comportamientos que a nosotros nos parecen normales pueden llegar a bloquearlos. Yo conozco gente así. Y me divirtió leerlo. Se estresan por un abrazo, demasiada información a través del tacto, o incluso a través del oído o el olfato. Se caracterizan por ser seres especialmente irritables y bastante creativos, si descubren como sacarlo, sino se vuelven personas estresadas y tristes.
Si algún psicólogo quiere estudiarnos a mis amigos y a mi que lo diga... Yo los convenzo.
martes, octubre 09, 2007
Cambios
Es muy extraño. Ahora resulta que me esta cambiando el color del pelo. No es que me disguste... nada más lejos de la realidad, sólo me parece extraño. De hecho está tomando un tono cobrizo bastante sexy y tiene más matices, cosa que le da vida. Pues resulta que yo era morena de pelo, y cada vez se me oscurecía más... Cosa bastante típica cuando uno se hace mayor. Pero ahora le ha dado por aclararse. Tanto que tengo un pelo de cada color, pero tienden al castaño claro y al rojizo. Es realmente extraño. ¿Será cosa de hormonas? ¿Será que mi cuerpo se aburre y decide cambiar? Quien sabe...
Además cada vez el color de los ojos se me hacía más claro, cosa que también sigue pasando. Así que si algún día me vuelvo pelirroja de ojos verdes no os extrañéis que parece que son cosas de crecer.
Lo único que se me oscurece es que cada año consigo un tonito más moreno. Algunas personas empiezan a notar la raya del biquini... Todo son ventajas :P
Además cada vez el color de los ojos se me hacía más claro, cosa que también sigue pasando. Así que si algún día me vuelvo pelirroja de ojos verdes no os extrañéis que parece que son cosas de crecer.
Lo único que se me oscurece es que cada año consigo un tonito más moreno. Algunas personas empiezan a notar la raya del biquini... Todo son ventajas :P
Manias
A zon le pone nervioso que yo cuando leo por internet subrayo el texto que estoy leyendo. No sé es una costumbre adquirida a la que yo no le daría mayor importancia si no le viese ponerse de los nervios cada vez que lo hago. No lo hago a propósito, es más bien algo inconsciente que me sirve de apoyo...
Yo tengo millones de manías pero a veces me divierte comprobar que no soy la única persona en el mundo a la que le ponen de los nervios pequeñas cosas que hacen los demás :)
Yo tengo millones de manías pero a veces me divierte comprobar que no soy la única persona en el mundo a la que le ponen de los nervios pequeñas cosas que hacen los demás :)
lunes, octubre 08, 2007
Anna
Anna estaba emocionada. Era su primer día. Ya había escogido el vestido que se iba a poner. Conocería mucha gente nueva. Se divertiría. Aprendería nuevas cosas. Estaba contenta y a la vez la inundaba ese temor que uno tiene a las nuevas experiencias. Todavía no se podía creer que por fin hubiese llegado. No podía estarse quieta. Su madre corría detrás de ella diciéndole lo que tenía que hacer. Anna se enfrentaba a su primer día de colegio y su madre todavía lo estaba asimilando. No podía ser que estuviese creciendo tan deprisa. Su madre tenía más miedo que ella, y no estaba contenta. Más bien tenía una nota de melancolía en la voz mientras le peinaba el pelo y le decía que a las 5 la iría a recoger.
Anna había escogido su vestidito naranja, a juego con su pelo. Era el vestido favorito de Anna. Anna no podía estarse quieta. Y comentaba en voz alta todo lo que se le pasaba por la cabeza.
-¿Y quién estará allí?... Mama, ¿tú estarás allí?... ¿Y me dejarán pintar?... ¿Y cómo se llama la profa?¿Cuántos niños habrá?... ¿y tú dónde vas a estar?... ¿A que es bonito mi vestido?... NO QUIERO GALLETAS... - Decía mientras su madre intentaba responderle y darle el desayuno para que no llegase tarde.
Anna había escogido su vestidito naranja, a juego con su pelo. Era el vestido favorito de Anna. Anna no podía estarse quieta. Y comentaba en voz alta todo lo que se le pasaba por la cabeza.
-¿Y quién estará allí?... Mama, ¿tú estarás allí?... ¿Y me dejarán pintar?... ¿Y cómo se llama la profa?¿Cuántos niños habrá?... ¿y tú dónde vas a estar?... ¿A que es bonito mi vestido?... NO QUIERO GALLETAS... - Decía mientras su madre intentaba responderle y darle el desayuno para que no llegase tarde.
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